La naturaleza ha dictado sentencia de éxito en tierras palentinas. El Cerrato palentino ha hecho historia en la conservación de la biodiversidad al registrar el nacimiento de sus dos primeras camadas de lince ibérico en libertad. En total, cinco cachorros corretean ya por el ecosistema castellano y leonés, un hito que coincide con el primer aniversario de la puesta en marcha del programa de reintroducción de la especie en la provincia y que sitúa a la mitad norte de España en la vanguardia de la recuperación del felino más amenazado del planeta.
Gracias al exhaustivo seguimiento por telemetría satelital que realizan los equipos técnicos, se ha podido constatar que los dos partos tuvieron lugar entre la última semana de marzo y la primera de abril. Actualmente, los pequeños felinos cuentan con cerca de un mes y medio de vida y se encuentran en perfecto estado de salud.
El árbol genealógico de las dos camadas históricas
El éxito reproductivo se ha dividido en dos núcleos familiares distintos, lo que garantiza una excelente riqueza genética para el asentamiento de la población de lince ibérico en Palencia:
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La camada de Virgo: Esta hembra reproductora, procedente del centro de cría de El Acebuche (Huelva), fue el primer ejemplar en pisar el Cerrato palentino el 17 de febrero de 2025. Ha formado pareja con Villano, un macho originario del centro de Zarza de Granadilla (Cáceres), dando como resultado el nacimiento de tres cachorros.
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La camada de Valeriana: Procedente del prestigioso centro de cría de Silves, en Portugal, fue liberada en la zona el 29 de abril del pasado año. Se ha emparejado con Vendaval, un ejemplar silvestre rescatado mediante el protocolo nacional de traslocaciones en Castilla-La Mancha. Esta unión ha sumado dos cachorros más al proyecto.
«El nacimiento de cachorros en libertad durante el primer año del proyecto de reintroducción es un hecho totalmente excepcional en la conservación internacional».
Dos millones de inversión para un hábitat seguro
Este milagro ambiental no es fruto de la casualidad, sino del minucioso trabajo de selección de hábitat desarrollado por la Junta de Castilla y León. Para garantizar la viabilidad de la especie en el Cerrato, la administración autonómica ha ejecutado una inversión superior a los dos millones de euros destinados a la mejora de las poblaciones de conejo (alimento base del lince), la construcción de instalaciones de cuarentena y la implantación de medidas de seguridad vial para reducir drásticamente el riesgo de mortalidad por atropello.
El proyecto de reintroducción no se quedará solo en el campo. De cara al próximo curso escolar, se activará un ambicioso programa de educación ambiental que recorrerá todos los colegios del Cerrato palentino y de las comarcas vecinas para concienciar a los más pequeños sobre la importancia de proteger a su nuevo vecino.
Desde la Junta de Castilla y León han querido plasmar un profundo agradecimiento a toda la comunidad que está arropando al felino: desde alcaldes, vecinos y propietarios de terrenos, hasta titulares de cotos de caza, naturalistas y fotógrafos, ensalzando la observación responsable que ha permitido a los linces asentarse sin estrés y regalar al norte de España un futuro salvaje.
