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Alianza científica para frenar al avispón oriental

El CSIC y COAG Andalucía firman un acuerdo pionero para estudiar la expansión de la 'Vespa orientalis' y proteger el sector apícola en el sur peninsular.

La lucha contra el avispón oriental (Vespa orientalis) ha dado un paso de gigante en Andalucía. El Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) de Córdoba y la Unión de Agricultores y Ganaderos (COAG Andalucía) han formalizado una alianza estratégica para estudiar y combatir a una especie que se ha convertido en la gran pesadilla de los apicultores y una amenaza creciente en entornos urbanos.

Este protocolo no es solo un papel firmado; es la consolidación de un frente común que une la investigación científica de élite con la experiencia a pie de campo del sector productivo. El proyecto se suma a la red de colaboración que el CSIC ya mantiene con el Ayuntamiento de Córdoba y la empresa municipal SADECO, creando un ecosistema de gestión integral frente a la plaga.

El punto débil: la reina fundadora

Bajo la dirección de la investigadora Mónica Fernández-Aparicio, el estudio se centra en descifrar la «caja negra» de la biología de este avispón en condiciones locales. Aunque se sabe que es una especie oportunista que devora desde insectos hasta residuos humanos, todavía existen lagunas sobre su comportamiento exacto en el sur de España.

La clave del éxito, según los expertos, reside en la precisión temporal. «Las estrategias deben orientarse prioritariamente a la eliminación de reinas durante las primeras semanas tras su salida de hibernación», explica Fernández-Aparicio. Es en ese momento, en plena primavera, cuando la población es más vulnerable. Si se elimina a la reina antes de que logre establecer el nido, se frena en seco el crecimiento de toda una colonia.

Protección para el sector apícola

Para COAG Andalucía, este acuerdo es vital. El avispón oriental ejerce una presión asfixiante sobre las colonias de abejas, llegando a colapsar explotaciones enteras. La incorporación de los agricultores y ganaderos a la investigación permitirá:

  • Validación real: Probar las estrategias de control en colmenares y fincas agrícolas.

  • Información directa: Los apicultores actuarán como «sensores» en el territorio, notificando avistamientos y dinámicas poblacionales.

  • Mejora de la selectividad: Desarrollar trampas y métodos que afecten específicamente al avispón, evitando daños a otras especies polinizadoras.

Un reto sanitario y ambiental

Más allá del daño económico en la miel, la expansión de la Vespa orientalis hacia zonas periurbanas plantea retos de seguridad ciudadana por su agresividad cerca de los nidos. Con este nuevo protocolo, Córdoba se sitúa como el centro neurálgico de la investigación en España para generar la evidencia biológica necesaria que permita a los servicios públicos actuar con mayor eficacia y rapidez.

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