
El campo leonés entra en el otoño de 2026 con buena parte de sus cosechas adelantadas y con muy poca actividad en las nuevas siembras. La sequía y la ausencia de lluvias condicionan el inicio de la próxima campaña agrícola, mientras numerosos cultivos de verano encaran ya su recta final.
El adelanto de las cosechas en el campo leonés no supone, sin embargo, una situación excepcional. Se trata de una tendencia que se ha repetido durante los últimos años y que esta temporada vuelve a apreciarse en producciones tradicionales de la provincia.
La recolección de uva para vinificación, pera, manzana, pimientos y almendras está prácticamente finalizada. A estos cultivos se suma el lúpulo, cuya campaña de recogida ha concluido aproximadamente cuatro semanas después de su comienzo.
También se ha cosechado ya la mayor parte de la pipa de girasol, tanto en explotaciones de secano como de regadío. Únicamente permanecen pendientes algunas parcelas correspondientes a siembras más tardías.
El maíz comienza a tomar el relevo
El calendario agrícola se desplaza ahora hacia el maíz. La recolección del maíz destinado a forraje y ensilado está prácticamente terminada, mientras continúa la cosecha del maíz destinado a pastone.
Además, la próxima semana podría comenzar a generalizarse en algunas zonas de León la recolección de maíz grano destinado a secadero.
Si la meteorología lo permite, la mayor parte de la cosecha se recogerá antes de que termine 2026. Sin embargo, la campaña previsiblemente continuará durante el invierno e incluso podría prolongarse hasta comienzos de la primavera.
Mientras tanto, la campaña de alubias afronta sus últimos días. La recolección se ha desarrollado con buenas condiciones agronómicas gracias al calor y a la ausencia de precipitaciones.
Los rendimientos, no obstante, son inferiores a los registrados el pasado año, aunque la superficie dedicada a este cultivo ha aumentado.
Patata y remolacha mantienen su propio calendario
El arranque de la patata continúa de forma escalonada. El ritmo de trabajo depende principalmente de las necesidades marcadas por cooperativas y empresas compradoras.
Por su parte, la remolacha azucarera evoluciona favorablemente. Las previsiones apuntan a que las primeras parcelas sembradas podrían comenzar a recolectarse hacia mediados de octubre.
El comienzo definitivo de la campaña dependerá, en todo caso, de las decisiones de las dos empresas compradoras. Incluso en el escenario más favorable, la campaña remolachera se prolongará al menos hasta finales de enero de 2027.
La alfalfa de regadío también entra en su tramo final. Las explotaciones afrontan generalmente el quinto y último corte, que se recogerá como heno o ensilado dependiendo de las condiciones meteorológicas.
El Bierzo se prepara para recoger las castañas
La siguiente gran campaña en incorporarse al calendario será la de la castaña en El Bierzo.
La recolección comenzará próximamente y también presenta cierto adelanto respecto a los calendarios tradicionales. Las previsiones apuntan a que los trabajos podrían quedar finalizados durante el mes de octubre.
Los pastos llegan al otoño muy castigados
La situación resulta más complicada para la ganadería extensiva. Las escasas precipitaciones registradas entre finales de agosto y comienzos de septiembre apenas consiguieron mejorar los pastos de montaña.
Por ello, el otoño comienza con una situación de sequía y con los recursos de pastoreo muy agotados.
En las zonas agrícolas, los rebaños locales de ovino y los animales trashumantes que ya han descendido de la montaña están aprovechando los restos de las cosechas.
Actualmente utilizan principalmente rastrojos de cereal y girasol. Más adelante podrán acceder también a los restos del maíz en aquellas zonas donde se cultiva.
La sequía frena las nuevas siembras
El principal problema aparece al mirar hacia la campaña 2026/2027. La falta de humedad está provocando que se realicen muy pocas labores de preparación para las nuevas siembras.
La colza se ha sembrado en algunas parcelas de regadío, donde los agricultores han podido garantizar la nascencia mediante el agua de riego.
La situación es muy diferente en secano. La tierra no dispone actualmente del tempero necesario para garantizar la nascencia, por lo que la siembra apenas ha comenzado.
El tiempo juega además en contra. Para que la colza pueda desarrollarse adecuadamente, el cultivo debería estar nacido, como muy tarde, durante las primeras semanas de octubre. Si continúa la falta de precipitaciones, parte de las parcelas podrían quedar finalmente sin sembrar.
Los cereales esperan la llegada de las lluvias
Durante la próxima semana podrían comenzar algunas siembras en seco de cereales de invierno y vezas en barbechos que presentan buenas condiciones.
Sin embargo, la mayor parte de los agricultores previsiblemente esperará a que lleguen las primeras lluvias antes de iniciar los trabajos de forma generalizada.
En una campaña con condiciones normales, la siembra de los cereales de invierno debería quedar terminada hacia mediados de diciembre.
La meteorología no es el único factor que genera incertidumbre. Los elevados costes de producción y la baja o nula rentabilidad de determinadas explotaciones también condicionarán las decisiones de los agricultores.
Como consecuencia, una superficie todavía sin cuantificar podría quedarse sin sembrar y pasar a barbecho durante la campaña 2026/2027.
Así, el comienzo del otoño deja dos imágenes distintas en la provincia: mientras las cosechas en el campo leonés avanzan a un ritmo especialmente rápido, las labores que deberían poner en marcha el siguiente ciclo agrícola permanecen prácticamente paralizadas a la espera de agua.



