La organización profesional agraria ASAJA ha alertado de que el incremento registrado en las cotizaciones del cereal en las lonjas desde principios de julio no constituye una buena noticia para los agricultores. La entidad explica que este repunte responde principalmente a la inestabilidad geopolítica y a las trabas a la exportación en Rusia y Ucrania, además de la sequía en Europa, donde la Comisión Europea prevé una cosecha de 262,8 millones de toneladas, lo que supone un 9,3% menos que en 2025. Para el sector, un mercado condicionado por los conflictos bélicos no aporta la certidumbre necesaria para planificar inversiones, siembras y costes de cara a las próximas campañas.
Desde ASAJA recuerdan que, en un año de producción normal, el umbral para alcanzar la rentabilidad del cereal se sitúa por encima de los 300 euros por tonelada. En la actualidad, las cotizaciones registradas a 9 de septiembre muestran que el trigo cotiza entre 226 y 230 euros, la cebada oscila entre 215 y 218 euros y el maíz se ubica entre 238 y 245 euros. Estas cifras implican que el trigo debería encarecerse más de un 30% y la cebada cerca de un 40% para llegar al mínimo rentable.
La situación resulta aún más compleja en la presente campaña debido al fuerte desplome de las cosechas. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación calcula una producción de 14,5 millones de toneladas de cereal de invierno en España, cifra sensiblemente inferior a los más de 22 millones de toneladas cosechados en 2025. Este descenso representa una caída de producción del 30% a nivel nacional, un porcentaje que en Castilla y León alcanza el 42%, generando pérdidas superiores a los 300 millones de euros para los cerealistas de la comunidad.
Los análisis del sector reflejan que una subida media de precios del 12% no logra contrarrestar la merma del 30% en el volumen cosechado. En términos reales, el ingreso por hectárea se mantiene aproximadamente un 20% por debajo de los valores de una cosecha normal con los precios fijados en el mes de julio.
Ante este panorama, tras acumular cuatro campañas consecutivas con serios problemas de viabilidad económica y con un paulatino retroceso de la superficie sembrada, ASAJA sostiene que el campo no puede sostenerse bajo tanta incertidumbre. Por ello, la organización denuncia la inacción del Gobierno y exige medidas concretas como el control de las importaciones, la aplicación de cláusulas espejo, el cumplimiento estricto de la Ley de la Cadena Alimentaria para evitar la venta a pérdidas, la rebaja del coste de fertilizantes y energía, y la fijación de un módulo cero en el IRPF para el sector cerealista.

