La Universidad de León (ULE) ha acogido la defensa de una tesis doctoral que aporta nuevas evidencias sobre cómo la genética y el estilo de vida pueden combinarse para modificar el riesgo cardiovascular en la población angoleña.
El trabajo ha sido desarrollado por el investigador Job Chivangulula Pakisi dentro del Programa de Doctorado en Biomedicina y Ciencias de la Salud. La investigación analiza, en concreto, el papel de la Apolipoproteína E (ApoE) y de una de sus variantes genéticas, el alelo e4, en la salud cardiovascular.
La tesis, dirigida por los profesores de la ULE José Enrique Bayón Darkistade y Vicente Martín Sánchez, cobra especial relevancia en un país como Angola, inmerso en un rápido proceso de urbanización y transición demográfica.
Uno de cada cuatro analizados porta el alelo e4
Uno de los principales resultados del estudio es la elevada presencia del alelo e4 en la población analizada.
Según la investigación, aproximadamente uno de cada cuatro angoleños estudiados es portador del alelo e4. Además, uno de cada siete presenta el genotipo homocigoto e4/e4.
La Apolipoproteína E desempeña un papel fundamental en el metabolismo de los lípidos y está estrechamente relacionada con la regulación del colesterol en sangre.
Los resultados de la tesis señalan que la elevada presencia del alelo e4 se asocia con un perfil lipídico aterogénico, caracterizado por niveles elevados de colesterol LDL y concentraciones más bajas de colesterol HDL.
Esta combinación incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
Del posible beneficio evolutivo al factor de riesgo
La investigación aporta, además, una conclusión especialmente significativa sobre la relación entre genes y entorno.
Los resultados sugieren que el alelo e4 pudo representar durante siglos una ventaja adaptativa en determinados entornos rurales tradicionales. Sin embargo, ese posible beneficio puede transformarse en un factor de riesgo cuando las personas adoptan hábitos asociados a modos de vida urbanos.
Entre esos cambios aparecen el sedentarismo, la reducción de la actividad física y unos patrones alimentarios menos saludables.
Así, el impacto de una misma predisposición genética no sería idéntico en todos los contextos.
La tesis señala que los portadores del alelo e4 que viven en medios urbanos presentan un riesgo aterogénico especialmente elevado cuando mantienen estilos de vida poco saludables.
En cambio, este efecto apenas se observa entre quienes residen en entornos rurales, donde las condiciones tradicionales de vida parecen reducir de forma significativa el impacto de esa predisposición genética.
La actividad física y la alimentación pueden marcar diferencias
Los resultados también ofrecen información relevante para avanzar hacia estrategias de prevención cardiovascular personalizada.
En las personas heterocigotas para el alelo e4, mantener una alimentación equilibrada y realizar actividad física de forma habitual se asocia con una reducción significativa del riesgo aterogénico.
Por tanto, los hábitos saludables pueden desempeñar un papel decisivo a la hora de compensar parcialmente determinados factores genéticos.
Sin embargo, la investigación refleja una situación distinta entre las personas con el genotipo homocigoto e4/e4.
Seguimiento médico para los perfiles de mayor riesgo
En estos casos, los cambios en el estilo de vida siguen siendo beneficiosos para la salud general, pero no parecen suficientes por sí solos para reducir de forma significativa el riesgo cardiovascular vinculado al perfil genético.
Esta conclusión refuerza la necesidad de establecer programas de seguimiento médico más estrechos para determinados grupos de población.
Además, la investigación plantea que, cuando exista una indicación clínica, puedan valorarse medidas farmacológicas complementarias junto a los cambios en los hábitos cotidianos.
Una investigación de la ULE con proyección internacional
La tesis de Job Chivangulula Pakisi permite profundizar en la forma en la que genética, urbanización y cambios sociales pueden influir conjuntamente en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
Sus conclusiones también plantean nuevas posibilidades para diseñar políticas de prevención adaptadas a las características de las poblaciones africanas.
Asimismo, el trabajo contribuye al desarrollo de la medicina personalizada, especialmente en países que experimentan transformaciones rápidas en sus hábitos de vida y en su estructura epidemiológica.
Con esta investigación, la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de León suma un nuevo trabajo científico con dimensión internacional y centrado en uno de los principales retos sanitarios mundiales: la prevención de las enfermedades cardiovasculares.



