La cantera de un partido político suele ser el escenario idóneo para calibrar la temperatura de su discurso. Lejos de la contención institucional de las salas de prensa del Congreso, el portavoz del Partido Popular, Miguel Tellado, ha aprovechado el marco del XVI Congreso Nacional de Nuevas Generaciones para lanzar una de las ofensivas verbales más descarnadas de los últimos meses contra la flotabilidad ética del Ejecutivo.
El pretexto para elevar la presión ha sido la reciente imputación judicial de Juanma Serrano, exdirector de Correos y figura históricamente vinculada al núcleo de confianza del presidente del Gobierno. Para Tellado, este movimiento en los tribunales convierte a Serrano en el nombre número 127 de una lista de cargos socialistas bajo investigación, un argumento que el portavoz popular ha estirado para asegurar que la sombra de la sospecha ya no es perimetral, sino que afecta directamente al corazón de la Moncloa.
La retórica de los populares ha abandonado cualquier sutileza para adentrarse en la hipérbole política. Tellado ha llegado a comparar el funcionamiento interno de las filas socialistas con «una cloaca» de extorsión y ha ironizado con que las sedes del principal partido del Gobierno están cerca de parecerse a un negocio de compraventa de metales preciosos debido a los constantes escándalos financieros. En esa misma línea de ataque frontal, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha vuelto a ser diana de los dardos de la oposición, que lo señala como el «faro inmoral» de las estrategias de defensa frente al control de la Agencia Tributaria.
El pulso por el relato juvenil: El PP busca capitalizar el malestar de los menores de treinta años vinculando la precariedad económica con la erosión institucional.
Más allá del ruido de los sumarios judiciales, el fondo estratégico del discurso busca conectar la indignación por los presuntos casos de corrupción con los problemas cotidianos de la juventud española. El acceso prohibitivo a la vivienda, las tasas de temporalidad en el empleo y el retraso crónico en la edad de emancipación han sido esgrimidos por Tellado como las verdaderas «oportunidades robadas» por un Ejecutivo al que acusa de asegurar el futuro de sus siglas a costa del bienestar de toda una generación.
El congreso juvenil también ha servido para fijar las coordenadas ideológicas de la organización, que ha anunciado la recuperación de la Escuela Miguel Ángel Blanco, una maniobra cargada de simbolismo para censurar los pactos parlamentarios de Pedro Sánchez con Bildu. Frente a lo que los populares denominan «el muro» de la división, el proyecto que ahora lidera Ignacio Dancausa se postula como la única alternativa de cohesión y recambio político en España. Las cartas para el próximo ciclo electoral se están jugando ya en el tablero de la desafección juvenil.