El embalse de Riaño se ha consolidado en la última década como uno de los grandes imanes turísticos del interior de la provincia de León. Sin embargo, el éxito de público y actividad económica suele tensionar las costuras de las infraestructuras que lo sustentan. El actual acceso al embarcadero, un cordón umbilical de hormigón que nace en la calle Ronda de Santander, acusa ya el desgaste crónico provocado por el tiempo, las inclemencias meteorológicas de la montaña y, sobre todo, el tráfico constante de vehículos pesados que transportan remolques para lanchas, motos de agua y piraguas.
Para solucionar este cuello de botella, la Consejería de Medio Ambiente y Energía, mediante la Fundación Patrimonio Natural, ha sacado a concurso público las obras de remodelación y adecuación de esta infraestructura con un presupuesto de 340.761 euros. La inversión se sostiene sobre los fondos destinados a la Transición Justa, un mecanismo financiero diseñado precisamente para insuflar actividad sostenible en comarcas que han sufrido el cierre de la minería y las térmicas.
La intervención es el primer resultado tangible del convenio marco sellado en 2024 entre la Junta de Castilla y León y la Diputación provincial para revitalizar los espacios naturales leoneses. Quienes frecuentan la zona en época estival conocen de primera mano las dificultades del trazado actual: la estrechez de ciertos tramos obliga a realizar maniobras complejas a conductores con remolques, comprometiendo la fluidez del tráfico y la seguridad de los peatones que bajan a disfrutar de los paseos en barco o de los servicios de hostelería instalados a pie de agua.
El proyecto constructivo plantea una demolición integral del viejo pavimento para sustituirlo por una plataforma de hormigón de alta resistencia, calculada para soportar el trasiego náutico sin cuartearse. Además, se levantará un pequeño murete perimetral que servirá de soporte estructural para el anclaje seguro de las pasarelas flotantes.
Un nuevo balcón al embalse: La obra no se limita a echar asfalto; busca revalorizar el entorno paisajístico creando zonas de estancia para el visitante.
Aprovechando la orografía del terreno, se habilitará un área de descanso dotada de mobiliario rústico y un mirador panorámico orientado hacia las cumbres del Parque Regional de Montaña de Riaño y Mampodre. Este espacio contará con paneles interpretativos para que el turista comprenda el valor geológico y biológico del entorno que contempla.
La sostenibilidad del proyecto se ha mimado especialmente en el capítulo lumínico. La zona más próxima a la masa de agua se abastecerá exclusivamente con farolas solares autónomas, mientras que el mirador integrará tiras de luces LED en las propias barandillas de seguridad. Con este diseño se garantiza la visibilidad nocturna de los usuarios sin romper la oscuridad del cielo de la montaña leonesa, evitando la contaminación lumínica en un entorno protegido.
Las empresas interesadas tienen de plazo hasta el próximo 3 de agosto para registrar sus propuestas económicas en la Plataforma de Contratación del Estado. Una vez que se adjudique y firme el contrato, las máquinas tendrán tres meses para ejecutar los trabajos. Si el calendario administrativo no sufre parones, Riaño encarará el próximo año con un acceso a la altura del potencial turístico de su gran mar interior.


