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Tapia de la Ribera lleva la literatura y el cine a su antiguo colegio con Noemí Sabugal y Alejo Ibáñez

La Asociación Cultural Santa Eulalia organiza las terceras jornadas estivales del municipio con charlas sobre memoria minera y proyección audiovisual.

El verano en las comarcas leonesas suele asociarse al bullicio de las orquestas o las fiambres de las fiestas patronales, pero hay núcleos que se obstinan en demostrar que el calendario estival da para mucho más. La Asociación Cultural Santa Eulalia de Tapia vuelve a tomar la iniciativa los días 15 y 16 de agosto con la tercera edición de sus jornadas literarias, una propuesta que huye del asistencialismo institucional para armar una programación de calidad desde la propia comunidad.

El escenario elegido no es fortuito: el edificio de Las Escuelas de Tapia de la Ribera, ese espacio que durante décadas centralizó el aprendizaje infantil y que hoy recupera su función como ágora del pueblo. La entrada será libre hasta completar el aforo.

La sesión del sábado 15 de agosto arrancará a las 18:00 horas con la periodista y ensayista Noemí Sabugal. Su intervención girará en torno a Hijos del carbón, un texto indispensable para entender la herida abierta por el cierre de las cuencas mineras en la provincia de León. Hablar de la mina en este territorio no es repasar una lección de historia muerta, sino tocar la fibra de familias enteras que vieron cómo el fin del carbón reconfiguraba de golpe la economía, la demografía y la identidad de toda una región.

El giro de guion llegará el domingo 16 de agosto a las 19:00 horas. El escritor y cineasta Alejo Ibáñez tomará el relevo para presentar Amancio, un vampiro de pueblo, una novela que desdibuja los límites entre la tradición oral, el tono macabro y la comedia costumbrista. Para rematar la tarde, la literatura dará paso a la pantalla con la proyección de un cortometraje vinculado a la obra, permitiendo al público entablar un coloquio directo con el creador sobre las dos disciplinas.

Esta apuesta por descentralizar la oferta cultural ratifica el trabajo altruista que el colectivo local realiza durante todo el año. Traer firmas de peso a localidades pequeñas no es un capricho decorativo; es una herramienta contra la despoblación y una reivindicación del derecho a consumir narrativa contemporánea sin tener que desplazarse a la capital. Tapia de la Ribera demuestra, una vez más, que los pueblos están muy lejos de estar mudos.

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