La Universidad de León (ULE) atraviesa uno de sus momentos más críticos en el plano administrativo y laboral. Lo que durante años se ha denunciado como una «infrafinanciación crónica» por parte de la Junta de Castilla y León —avalada incluso por informes de la AIReF— ha estallado ahora en forma de un triple bloqueo que amenaza la calidad del servicio público y los derechos de su plantilla.
Las secciones sindicales de CCOO, CSIF y UGT han unido sus voces en un comunicado conjunto para exigir una posición firme al equipo rectoral. El mensaje es claro: no a los recortes en personal y sí a una exigencia coordinada de fondos ante el gobierno autonómico.
El «Triple Bloqueo» que asfixia al Campus
Según denuncian los representantes de los trabajadores, la situación actual se puede resumir en tres frentes paralizados que están degradando la vida universitaria:
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Bloqueo Financiero: La ausencia de un modelo de financiación estable impide cumplir con las exigencias de la nueva ley universitaria (LOSU), dejando a la ULE en un limbo presupuestario.
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Bloqueo en Negociación Colectiva: Los convenios del Personal Docente e Investigador (PDI) y del Personal Técnico, de Gestión y de Administración y Servicios (PTGAS) están congelados. Sin recursos, no hay actualización de tablas salariales.
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Bloqueo en Derechos Laborales: Los sindicatos denuncian la no cobertura de vacantes, el impago de la carrera horizontal y el incumplimiento del premio de jubilación para el personal funcionario.
Un plan de recortes «que nadie ha exigido»
La mayor indignación sindical recae sobre la intención del equipo rectoral de presentar un plan de ajuste. Desde las centrales consideran «preocupante» que la respuesta a la falta de fondos de la Junta sea recortar hacia dentro, especialmente en lo que respecta a la Relación de Puestos de Trabajo (RPT).
«Exigimos al equipo rectoral que NO presente planes de recortes que nadie ha exigido, sino una posición firme y coordinada con el resto de las universidades públicas», señalan desde la plataforma sindical.
El impacto en la calidad educativa
Como experto en el análisis de instituciones públicas, es evidente que esta crisis en la Universidad de León no se queda dentro de los despachos. La falta de cobertura de vacantes y la reducción de presupuestos operativos deterioran inevitablemente los recursos destinados a la docencia y la investigación. Si el personal trabaja bajo mínimos y con derechos congelados, el servicio que recibe el alumnado y la sociedad leonesa se resiente.
Llamamiento a la movilización
La situación ha llegado a un punto de no retorno donde los sindicatos ya preparan el terreno para el conflicto social. Han hecho un llamamiento a toda la plantilla para participar activamente en las próximas movilizaciones en defensa de una universidad pública de calidad y con una financiación que no sea, de una vez por todas, de «supervivencia».