El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este miércoles la creación de HODIO (Huella del Odio y la Polarización), un nuevo instrumento de monitorización diseñado para rastrear la presencia, la evolución y el alcance de los discursos de odio en el ecosistema digital.
El anuncio tuvo lugar durante la celebración del I Foro contra el Odio en Madrid, un espacio que congregó a especialistas, colectivos sociales y representantes de las principales plataformas para abordar los crecientes riesgos de la desinformación y el mal uso de la inteligencia artificial. Acompañado por los ministros Óscar López (Transformación Digital), Elma Saiz (Inclusión), Ana Redondo (Igualdad) y Sira Rego (Infancia y Juventud), Sánchez ha sido tajante en su diagnóstico inicial sobre la situación actual de internet.
«El odio se cultiva y se promueve», advirtió el jefe del Ejecutivo, quien ha denunciado que las redes sociales se han convertido en un «arma de polarización masiva» altamente lucrativa para ciertos sectores.
Cómo funcionará la nueva ‘huella del odio’
HODIO representa el segundo eje del paquete legislativo para la regulación de los entornos digitales que el Gobierno adelantó el pasado mes de febrero. Su funcionamiento se basa en una premisa clara expuesta por el presidente: «Cuando algo se mide, deja de ser invisible».
A modo de analogía con la huella de carbono medioambiental, la herramienta evaluará el impacto de la violencia en la red mediante dos vías:
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Análisis cuantitativo del tráfico y las interacciones en las plataformas.
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Revisión cualitativa llevada a cabo por un comité de expertos.
Los resultados de esta monitorización se harán públicos cada seis meses. El objetivo de esta periodicidad es doble. Por un lado, proporcionar a los ciudadanos información contrastada sobre el nivel de hostilidad de cada red social para que tomen decisiones informadas sobre su consumo. Por otro, generar un incentivo reputacional para que las propias empresas tecnológicas moderen su contenido y garanticen espacios más saludables.
Sánchez insistió en que internet no puede seguir siendo un territorio «donde se premie la impunidad» y rija la ley del más fuerte, alertando de que la agresividad digital termina invariablemente fracturando la convivencia en el mundo físico.
Datos que urgen a la acción
Para justificar la necesidad de esta nueva herramienta de «higiene democrática», el presidente expuso una radiografía preocupante sobre la penetración del odio en la sociedad española:
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Impacto juvenil: Según datos de Fad Juventud, 3 de cada 4 jóvenes en España se topan habitualmente con discursos de odio al navegar por internet.
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Volumen de toxicidad: El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) identificó más de 845.000 contenidos de odio durante 2025 en plataformas como Facebook, YouTube, Instagram, TikTok y X.
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Colectivos diana: Los ataques se dirigen de forma abrumadora contra mujeres, personas migrantes y personas trans.
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Aumento de la criminalidad: Los delitos de odio registrados en España han experimentado un crecimiento del 41% en la última década.
A pesar de la crudeza de las cifras, Sánchez cerró su intervención apelando a la capacidad del Estado para revertir la situación. «Vamos a parar al odio en nuestras redes sociales, en nuestras calles y también en los patios de nuestras escuelas», concluyó.