
Seis personas que conocen de cerca los problemas de salud mental tomaron la palabra este jueves 8 de octubre en el Ayuntamiento de León. En la jornada «Conéctate con la Salud Mental», hablaron de recaídas, autonomía y de lo difícil que puede resultar pedir ayuda. También contaron qué cambió cuando alguien las escuchó.
El encuentro, organizado por CreAcción Mental durante la Semana de la Salud Mental, puso los testimonios en el centro. Diego Álvarez, Luis Miguel Llamera, Alberto Díez, José Manuel Verdejo, Rosa Rodríguez y Fermín Tascón compartieron experiencias distintas con una petición común: mirar a las personas antes que a sus diagnósticos.
La concejala de Bienestar Social y Juventud, Vera López, invitó a escuchar desde la empatía. Recordó que detrás de cada persona hay «proyectos, sueños y vida». Por su parte, el jefe de Psiquiatría del Complejo Asistencial Universitario de León, Antonio Serrano, defendió los recursos que ayudan a afrontar las dificultades y ganar autonomía. «A nadie le define un diagnóstico, no podemos quedarnos con la etiqueta», afirmó.
Recuperarse lleva tiempo
Diego Álvarez, usuario de los recursos de Salud Mental de Sacyl, pidió prestar más atención a cada persona en los momentos de mayor vulnerabilidad. Junto al enfermero Álvaro García, habló de su experiencia en el Hospital Psiquiátrico Santa Isabel y de los diferentes ritmos de recuperación. «Debes evitar compararte porque cada uno necesita sus tiempos», explicó.
Ambos coincidieron en que una recaída puede formar parte del proceso. Diego resumió su mensaje con una frase: «No hay que avergonzarse».
Luis Miguel Llamera, usuario del Centro de Rehabilitación Psicosocial de San Juan de Dios, recordó una etapa difícil y el apoyo que encontró en el centro. «Me ayudaron a volver a sentirme normal y a ser la persona que hoy soy», contó. Ahora se describe como alguien más optimista, aunque sabe que el camino continúa: «Esto es una maratón».
La terapeuta ocupacional Alba Laso destacó la importancia de adaptar los planes de rehabilitación a cada persona y de mantener la constancia.
Escuchar antes de poner etiquetas
Para Alberto Díez, usuario de SOLTRA, la escucha fue el primer apoyo. «Solo necesitaba que alguien me escuchara», relató sobre su llegada a la entidad. Hoy vive de forma autónoma en La Virgen del Camino y tiene proyectos de futuro junto a su pareja. También señaló el valor que tienen para él el tratamiento, el deporte, la alimentación y los vínculos afectivos.
José Manuel Verdejo, usuario de una vivienda supervisada de Salud Mental León, describió su día a día entre el centro ocupacional, las tareas de casa, el ocio y la convivencia. «Somos iguales que los demás», dijo.
Rosa Rodríguez, usuaria de Aldis, reconoció que dar el paso de pedir apoyo fue difícil. «Muchas veces creemos que solos podemos, pero necesitamos ayuda», explicó. Desde entonces, asegura que ha ganado paciencia y confianza para afrontar los problemas.
Acompañar también ayuda a avanzar
Fermín Tascón, usuario de Feclem, habló del fallecimiento de su padre y del acompañamiento que recibió después. Ese apoyo, contó, le ayudó a recuperar estabilidad. «La gente de Feclem es de diez; para mí han sido un regalo del cielo», afirmó.
La jornada dejó una idea compartida por quienes intervinieron: pedir ayuda requiere un entorno dispuesto a escuchar y recursos que permitan seguir adelante. Con ese mensaje, CreAcción Mental cerró un encuentro dedicado a combatir los prejuicios y a recordar que cada persona tiene una historia más amplia que cualquier diagnóstico.

