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El trascoro de la Catedral de León recupera su esplendor renacentista

La intervención del Ministerio de Cultura, con una inversión de 470.000 euros, emplea tecnología 3D para consolidar esta obra maestra del siglo XVI.

El Ministerio de Cultura ha presentado oficialmente esta mañana el resultado de la ambiciosa restauración del trascoro de la Catedral de León. Este conjunto monumental, datado en el siglo XVI, no solo es una de las piezas angulares del Renacimiento español, sino que representa el culmen del trabajo de los mejores escultores platerescos de la época. La intervención pone fin a un complejo proceso técnico y artístico que devuelve la estabilidad y la belleza original a este «arco de triunfo» pétreo.

La ejecución de los trabajos, que comenzó en octubre de 2024, ha contado con un presupuesto específico de más de 420.000 euros, adjudicado a la empresa Talleres de Arte Granda. No obstante, la inversión total del proyecto —sumando las fases de documentación, estudios históricos y análisis de materiales iniciados en 2019— ha superado los 470.000 euros. La coordinación ha corrido a cargo del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), asegurando los máximos estándares de conservación.

Un desafío técnico: del láser a la impresión 3D

La restauración no ha sido solo una limpieza superficial; ha sido un ejercicio de arqueología y tecnología moderna. Desde 2019, el conjunto fue sometido a una documentación geométrica mediante escáner láser y levantamientos fotogramétricos para mapear cada daño sufrido a lo largo de los siglos.

Uno de los hitos más reseñables de la intervención ha sido la estabilización del Cristo Crucificado que remata el conjunto. Los técnicos detectaron grietas críticas en la peana de piedra original que comprometían la estructura. Para solventarlo, se optó por una solución de vanguardia: la creación de un modelo 3D exacto para fabricar una nueva pieza de idénticas características materiales y formales, garantizando la seguridad de la talla sin alterar su estética.

«La diversidad material del trascoro —alabastro, caliza y madera policromada— ha exigido tratamientos diferenciados para respetar la naturaleza de cada componente», señalan fuentes del equipo multidisciplinar.

Sanando las heridas del tiempo y el fuego

El trascoro arrastraba patologías derivadas de su accidentada historia. En 1746 fue trasladado desde el presbiterio a la nave mayor, un movimiento que provocó uniones mal encajadas y roturas. A esto se sumaron los daños del incendio que sufrió la catedral en 1966 y restauraciones pretéritas poco afortunadas.

La intervención integral ha incluido:

  • Consolidación estructural: Rejuntado de piezas y unión de fragmentos.

  • Tratamiento artístico: Fijación de policromías y limpieza físico-química de los relieves.

  • Puesta en valor: Instalación de un sistema de iluminación LED diseñado para realzar la profundidad de los relieves y la textura del alabastro.

Historia Viva del Renacimiento

El trascoro fue proyectado originalmente por Juan de Badajoz ‘el Mozo’, aunque su construcción efectiva se inició en 1577 bajo la dirección de Juan López y fue continuada por Baltasar Gutiérrez. En su exuberante decoración se reconoce la mano de maestros como Juan de Juni, a quien se atribuyen las expresivas figuras de los profetas y las sibilas.

El programa iconográfico, que narra escenas desde el Nacimiento de la Virgen hasta la Adoración de los Reyes Magos, recupera ahora su lectura original. Con esta culminación, la Catedral de León no solo preserva su patrimonio, sino que reafirma su posición como uno de los epicentros del arte renacentista en Europa.

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