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Pantallas y TDAH infantil: dos horas al día se asocian con el doble de probabilidad de un posible TDAH

Un estudio de la Universidad de Navarra y Fundación Mapfre, realizado con 568 niños, relaciona además un mayor consumo de ultraprocesados con peores indicadores de hiperactividad, inatención y conducta social

Los niños que pasan dos o más horas al día frente a pantallas presentan un riesgo relativo 2,16 veces mayor de cumplir los criterios de cribado de un posible TDAH que aquellos que permanecen menos de una hora diaria frente a estos dispositivos.

Es una de las principales conclusiones del informe ‘Dieta, pantallas y síntomas de TDAH en la infancia. Resultados del Proyecto SENDO’, elaborado por investigadores de la Universidad de Navarra con el apoyo de Fundación Mapfre.

El trabajo también detecta una asociación entre un mayor consumo de alimentos ultraprocesados y peores puntuaciones en hiperactividad, inatención, relación con los compañeros y conducta prosocial.

Sin embargo, los investigadores insisten en una cuestión clave: el estudio no demuestra que las pantallas o los ultraprocesados causen TDAH. Se trata de una investigación observacional y, por tanto, sus resultados muestran asociaciones que deberán seguir estudiándose.

Cerca de 600 niños seguidos durante dos años

La investigación analizó a 568 niños y niñas que tenían entre cuatro y cinco años al inicio del seguimiento.

A diferencia de otros trabajos transversales, los investigadores emplearon un diseño prospectivo. Así, registraron los hábitos relacionados con la alimentación y las pantallas aproximadamente dos años antes de evaluar los indicadores conductuales y los síntomas vinculados al TDAH.

Este diseño permite conocer mejor la secuencia temporal entre determinados hábitos y los resultados observados posteriormente, aunque no permite establecer una relación de causa y efecto.

El estudio forma parte del Proyecto SENDO —Seguimiento del Niño para un Desarrollo Óptimo—, iniciado en 2015 por el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra. Actualmente incluye niños y adolescentes de diferentes puntos de España y estudia la relación entre dieta, estilo de vida y salud infantil.

La presentación del nuevo informe de Fundación Mapfre y la Universidad de Navarra estaba programada para este 24 de septiembre de 2026, según la agenda informativa difundida por EFE.

Dos horas de pantallas marcan una diferencia en el estudio

Los datos sobre pantallas y TDAH infantil muestran diferencias según el tiempo de exposición.

El 61% de los menores estudiados pasaba menos de una hora diaria frente a pantallas, mientras que el 39% permanecía una hora o más.

Entre quienes acumulaban entre una y dos horas diarias, el riesgo relativo de cumplir los criterios de cribado de posible TDAH fue de 1,22 respecto al grupo que permanecía menos de una hora.

En cambio, cuando la exposición alcanzaba dos horas o más al día, el riesgo relativo ascendía a 2,16.

Por tanto, dentro de la muestra analizada, este último grupo presentó más del doble de probabilidad de cumplir los criterios utilizados para identificar un posible TDAH.

Un cribado positivo no significa un diagnóstico de TDAH

El informe aporta otro dato relevante. El 10,9% de los participantes cumplió los criterios de “posible TDAH” según la escala de DuPaul.

Los responsables del estudio subrayan que esta cifra no equivale a un diagnóstico clínico.

La escala de DuPaul incluye 18 ítems relacionados principalmente con síntomas de inatención e hiperactividad o impulsividad. Su finalidad es detectar señales que pueden justificar una evaluación más completa.

Para analizar otros aspectos del bienestar emocional y conductual, el equipo empleó además el cuestionario Strengths and Difficulties Questionnaire (SDQ).

Esta herramienta estudia cinco dimensiones: síntomas emocionales, problemas de conducta, hiperactividad, relaciones con los compañeros y conducta prosocial.

Ninguno de estos cuestionarios, por sí solo, permite diagnosticar TDAH.

Los ultraprocesados aportan el 37% de la energía consumida

La alimentación constituye el segundo gran eje del estudio.

De media, el 37% de la ingesta energética de los niños participantes procedía de productos ultraprocesados.

Al comparar los grupos de mayor y menor consumo, los investigadores encontraron resultados significativamente menos favorables entre quienes consumían más alimentos de este tipo.

Después de ajustar los resultados por otros posibles factores, el grupo con mayor consumo presentó 1,50 puntos más en la puntuación global del SDQ y 2,14 puntos más en la escala de DuPaul.

Las diferencias fueron estadísticamente significativas en hiperactividad, relaciones con los compañeros, conducta prosocial e inatención.

Además, los resultados siguieron una tendencia progresiva. La puntuación total del SDQ pasó de 6,26 puntos entre los niños con menor consumo a 7,76 puntos en el grupo de mayor consumo.

En la escala de DuPaul, la media aumentó de 9,73 a 12,3 puntos.

Alimentación y hábitos digitales, bajo estudio

La pediatra y profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra Nerea Martín Calvo recordó durante la presentación que el TDAH tiene un origen complejo en el que intervienen factores genéticos y neurobiológicos, además de elementos relacionados con el entorno.

Precisamente, el objetivo del trabajo es conocer mejor si factores modificables, como el tiempo frente a las pantallas o determinados patrones alimentarios, están relacionados con una mayor presencia posterior de síntomas.

La médico de Fundación Mapfre Eva Arranz destacó, por su parte, que la alimentación y el uso de dispositivos son ámbitos sobre los que las familias pueden intervenir dentro de una estrategia general dirigida al bienestar infantil.

Los investigadores plantean ahora replicar los resultados, mejorar la medición objetiva de estos hábitos y estudiar si posibles cambios en ellos se traducen también en modificaciones de los síntomas.

Por ahora, la principal conclusión requiere prudencia: los datos muestran una asociación entre pantallas y síntomas de TDAH infantil, pero no permiten afirmar que una mayor exposición a dispositivos electrónicos provoque este trastorno.

Fuente
Ahora León
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