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Los tendidos eléctricos amenazan al quebrantahuesos en Picos de Europa

La muerte por electrocución de una hembra liberada en 2025 reabre el debate sobre la eficacia de las medidas correctoras en zonas críticas de la Cordillera Cantábrica.

La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) ha confirmado una noticia devastadora para la biodiversidad ibérica: la muerte por electrocución de un ejemplar de quebrantahuesos en la vertiente leonesa del Parque Nacional de los Picos de Europa. El cadáver fue localizado entre Caín y Posada de Valdeón, tras detectarse movimientos anómalos en su emisor satelital el pasado 6 de febrero.

Se trataba de una hembra nacida el 28 de febrero de 2025, cedida por el Gobierno de Aragón e integrada en el proyecto LIFE Pro Quebrantahuesos. Tras su liberación en julio de ese mismo año, el ejemplar se había asentado en la zona alpina del río Cares, donde realizaba vuelos regulares hasta el fatal desenlace.

Un punto negro reincidente en la red eléctrica

Lo más alarmante del suceso es que el tramo eléctrico donde se produjo la descarga ya fue objeto de medidas correctoras en 2019, tras la muerte de otro ejemplar llamado «Sidney». En aquel momento se instalaron dispositivos de aislamiento y anticolisión que, a la luz de este nuevo accidente, han resultado insuficientes.

Desde la Junta de Castilla y León se ha anunciado que se instará nuevamente al titular de la línea a adoptar medidas complementarias urgentes. La FCQ advierte que la electrocución sigue siendo una de las principales causas de mortalidad no natural para las grandes aves planeadoras en España, comprometiendo décadas de esfuerzo técnico y financiero.

El problema invisible de otras especies

Aunque el quebrantahuesos goza de una monitorización exhaustiva que permite detectar estos incidentes de forma inmediata, la FCQ alerta sobre el impacto «silencioso» en otras especies. Muchas rapaces y aves planeadoras, algunas también en peligro, mueren en estos mismos tendidos sin dejar rastro, al no contar con emisores satelitales que alerten de su pérdida.

La adecuación de estas infraestructuras es vital para el cumplimiento de los objetivos nacionales de conservación. En este sentido, la Junta de Castilla y León está intensificando las inspecciones preventivas y los protocolos de actuación bajo el Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad.

Inversión y retos de futuro

Para atajar este problema, la administración autonómica ha destinado cerca de 10,5 millones de euros procedentes de fondos europeos para la corrección de 2.789 apoyos eléctricos considerados peligrosos. El objetivo es que tanto distribuidoras como consumidores finales adecúen sus líneas según el Real Decreto 1432/2008.

Sin embargo, este último incidente en Picos de Europa demuestra que la simple «corrección» administrativa no siempre garantiza la seguridad total de la especie. La consolidación de la población de quebrantahuesos en la Cordillera Cantábrica depende, ahora más que nunca, de que la transición ecológica sea realmente compatible con la supervivencia de nuestra fauna más emblemática.

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