
La provincia de León comienza a ver la luz al final del túnel. Tras semanas de angustia y una lucha incansable contra las llamas, el escenario de emergencia provocado por los incendios forestales empieza a disiparse. La noticia más esperanzadora de este sábado es la bajada a nivel 1 de peligrosidad del incendio de Fasgar y Colinas, un paso crucial que ha permitido a las autoridades desconvocar el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi).
La mejora de la situación es, en gran medida, una victoria de la naturaleza y del incansable trabajo humano. Las bajas temperaturas, la densa capa de nubes y una bendita llovizna han sido los aliados perfectos para frenar el avance de los focos activos, especialmente en la zona de Tremor de Arriba. A pesar del alivio, el delegado de la Junta de Castilla y León, Eduardo Diego Pinedo, ha advertido que la tarea no ha terminado, enfatizando que ahora la prioridad es la consolidación del perímetro para evitar rebrotes.
Una lucha en varios frentes
Mientras Fasgar da un respiro, la situación en otros puntos de la provincia también evoluciona favorablemente. El incendio de Llamas de Cabrera ha logrado consolidar su perímetro oeste, y los equipos de extinción continúan con las labores de liquidación. En Barniedo de la Reina, aunque el perímetro está estabilizado, se mantienen activos los medios para atender pequeñas reproducciones. Del mismo modo, el incendio de La Baña, también en nivel uno, presenta una evolución muy favorable, con focos menores siendo resueltos rápidamente, lo que permite pasar a una fase de vigilancia activa.
El fin de una coordinación «ejemplar»
La disolución del Cecopi, el órgano que ha coordinado la respuesta ante la crisis desde su activación el pasado 9 de agosto, marca un punto de inflexión. Este centro, que reunió a representantes de la Guardia Civil, la Policía Nacional, la UME y otras administraciones estatales como la DGT, funcionó como el cerebro de una operación que llegó a gestionar más de 20 incendios simultáneos, varios de ellos con un nivel de gravedad IGR2, un escenario nunca antes visto en la provincia.
El subdelegado del Gobierno en León, Héctor Aláiz Moretón, ha destacado la “coordinación ejemplar” entre todas las instituciones. Esta sinergia fue clave para garantizar la seguridad de los ciudadanos, especialmente de las cerca de 15.000 personas que tuvieron que ser evacuadas de sus hogares. Aláiz también ha hecho un llamado a la solidaridad y ha asegurado que el Gobierno de España declarará zonas catastróficas para que todos los damnificados reciban las ayudas necesarias.
La provincia de León comienza ahora la dura tarea de la reconstrucción, pero lo hace con la tranquilidad de haber superado un desafío inmenso, un recordatorio de la vulnerabilidad de la naturaleza y, a su vez, de la resiliencia y el trabajo conjunto de una comunidad.