
Las cadenas de suministro globales comienzan a mostrar signos de recuperación, después de más de un año marcadas por disrupciones derivadas de conflictos geopolíticos y tensiones comerciales.
Los principales puertos europeos reportaron una mejora en los tiempos de entrega y una reducción de los cuellos de botella, aunque los expertos señalan que la situación sigue siendo frágil.
Factores como la incertidumbre en Asia, la guerra en Ucrania y la volatilidad de la demanda mantienen la presión sobre el comercio internacional, que avanza con cautela hacia una estabilización.