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La remontada épica del Real Madrid en Roma deja una imagen para la historia del fútbol moderno

Antonio Rüdiger e Ibrahima Konaté culminan el agónico 3-4 en la Champions con un gesto de fe inédito en los terrenos de juego. La imagen da la vuelta al mundo en minutos. El central alemán, autor del gol decisivo en el tiempo añadido, corrió hacia el córner para prostrarse en el césped junto al francés en clara señal de agradecimiento según el rito musulmán.

El reloj rozaba el tiempo añadido cuando Antonio Rüdiger conectó un testarazo impepinable a la salida de un córner. Ballesta, red y éxtasis en el banquillo. El Real Madrid acababa de levantar un 3-1 en contra en pleno Olímpico de Roma para firmar un 3-4 de esos que encogen el estómago. Pero la verdadera noticia no estuvo solo en la tabla de anotadores.

Segundos después de batir la portería italiana, el central alemán echó a correr hacia la banda. A su lado acudió Ibrahima Konaté, recién aterrizado en Chamartín este verano tras cerrar su etapa en el Liverpool. Ambos se arrodillaron sobre la hierba, inclinaron el torso y posaron la frente contra el césped. Realizaron el Sujud, la prostración de alabanza y gratitud a Alá.

Una imagen inédita por su impacto mediático que tardó escasos segundos en dar la vuelta al mundo.

La fe en el vestuario: del terreno de juego a las redes

No es la primera vez que la religión salta al césped en una noche europea, ni mucho menos. Lo relevante de lo ocurrido en Roma es la escala y el protagonismo de la estampa. Ver a dos titulares del club más laureado del continente realizar una oración musulmana en perfecta coordinación tras un gol agónico ha pulverizado los contadores de las redes sociales.

En la plantilla blanca conviven visiones del mundo muy distintas con total naturalidad. Mientras Rüdiger y Konaté exteriorizaban su devoción islámica en el córner, brasileños como Vinicius, Rodrygo o el propio Endrick suelen encomendarse al Dios cristiano antes de que el colegiado pite el inicio. El joven Endrick, que también vio puerta en la capital italiana, no dudó en reconocer al terminar el choque que había sentido una «señal divina» horas antes de saltar al campo. La fe, en cualquiera de sus formas, forma parte del ritual competitivo de este grupo.

La huella islámica en Chamartín

El vestuario del Santiago Bernabéu conoce bien los códigos del Islam. Durante más de una década, Karim Benzema lideró el ataque del equipo gestionando su rendimiento con los exigentes ayunos del Ramadán, una disciplina que el cuerpo médico aprendió a encajar al milímetro en la preparación física de élite.

Hoy, la nómina de futbolistas musulmanes mantiene un peso específico en la estructura de la plantilla. A Rüdiger y Konaté se suman talentos como Arda Güler o el hispanomarroquí Brahim Díaz. Nombres que conectan directamente al club con millones de seguidores en Oriente Medio y el Norte de África.

Ese tirón social genera situaciones curiosas. El Real Madrid es una auténtica religión laica en los países árabes, aunque su escudo oficial luzca en lo más alto la clásica corona real española culminada por una cruz. En determinados acuerdos comerciales o productos licenciados para esos mercados, el símbolo religioso cristiano ha llegado a suprimirse por cuestiones de encaje cultural. Anécdotas de un fútbol globalizado donde un gol en Roma acaba abriendo un debate sobre fe, diplomacia e identidad en la cima del deporte mundial.

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