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La rebelión de los comedores escolares llega a las Cortes ante la baja calidad de los menús vegetales

UPL denuncia el "absoluto despropósito" de la aplicación del nuevo Real Decreto en León, acusa a Serunion de priorizar el ahorro y pide rescindir el contrato si no hay cambios.

El comedor escolar ha dejado de ser un bálsamo para la conciliación familiar en León para convertirse en una fuente de disputas y sinsabores. Lo que sobre el papel del Boletín Oficial del Estado se diseñó como una transición saludable hacia dietas más sostenibles, en las bandejas de los colegios leoneses se ha traducido, según denuncian las familias, en un auténtico fiasco gastronómico y educativo.

La procuradora en las Cortes de Castilla y León, Rosa M. Quintanilla, y la secretaria de educación de UPL, Sheila Fernández, han comparecido con dureza para trasladar el malestar de decenas de AMPAs de la provincia. El detonante es la aplicación práctica del Real Decreto de Alimentación Escolar del pasado 15 de abril, una norma que obliga a introducir un porcentaje fijo de proteína vegetal en las escuelas.

El resultado real, según el partido leonés, es alarmante: niños que regresan a casa sin haber probado bocado y toneladas de comida que terminan directamente en el cubo de la basura.

Menús insólitos y el olvido de la legumbre leonesa

La crítica de la formación no va dirigida al fondo de la ley —la necesidad de comer mejor—, sino a la alarmante falta de criterio pedagógico en su implantación y a las dudosas combinaciones nutricionales que se están sirviendo. Quintanilla ha puesto ejemplos reales que rozan el absurdo gastronómico, como diseñar almuerzos donde se sirve un primer plato de arroz y un segundo de lentejas, o mezclas deslavazadas de garbanzos con maíz.

La indignación en el sector es doble si se mira al tejido productivo local. Mientras la provincia de León cuenta con algunas de las legumbres con mayor marchamo de calidad y reconocimiento del país, la empresa adjudicataria del servicio, Serunion, parece ignorarlas.

«Pese a que la norma pide favorecer los productos de proximidad y de kilómetro cero, la empresa está recurriendo a preparados industriales de soja texturizada, arrinconando la producción de nuestra tierra», ha lamentado la procuradora leonesa.

El drama añadido en las aulas de 0 a 3 años

El caos organizativo adquiere tintes aún más preocupantes en el tramo de la primera infancia. La reciente incorporación de los alumnos de 0 a 3 años a los centros públicos se ha topado con una alarmante falta de adaptación de los catering.

Según ha desvelado Sheila Fernández, estos bebés se están viendo obligados a ingerir exactamente el mismo menú que los alumnos de Primaria. La única solución aportada por la empresa ante las quejas de los progenitores ha sido pasar esos mismos platos combinados por la batidora. Esta práctica ignora por completo cualquier manual pediátrico sobre la introducción progresiva de texturas y alimentos sólidos en los primeros meses de vida.

Ante este panorama, el problema de los comedores escolares de Serunion en León ya no es solo político; es de gestión de recursos. UPL ha exigido formalmente a la Junta de Castilla y León que abra de inmediato una vía de diálogo con las familias y ejecute inspecciones técnicas y auditorías severas a la empresa concesionaria. Los leonesistas recuerdan que el dinero público debe garantizar el bienestar de los menores, y que si la firma adjudicataria es incapaz de ofrecer platos equilibrados y aceptados por los escolares, la Administración autonómica tiene la obligación legal de estudiar la rescisión fulminante del contrato.

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