La Junta de Castilla y León ha dado un paso más en la consolidación de su sistema de cuidados de larga duración con el desarrollo de ‘Viviendas en red’, un programa diseñado para garantizar que las personas mayores, en situación de dependencia o con discapacidad puedan continuar viviendo en el medio rural. Esta iniciativa ofrece un hogar accesible, seguro y confortable a quienes, deseando permanecer en su entorno, no disponen de vivienda en el municipio o cuentan con un domicilio propio con barreras arquitectónicas insalvables.
La vicepresidenta y consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco, ha visitado hoy en Medina de Rioseco (Valladolid) cuatro de los inmuebles integrados en este proyecto. Blanco ha destacado que el objetivo fundamental es evitar que estas personas se vean obligadas a acudir a un centro residencial si no es su deseo, facilitando que reciban los apoyos necesarios para vivir de forma autónoma en domicilios particulares.
Un parque de 31 viviendas rehabilitadas
El programa se ejecuta en estrecha colaboración con los ayuntamientos del medio rural, encargados de ceder los inmuebles. Actualmente, la Junta pone a disposición de la ciudadanía un total de 31 viviendas distribuidas en 13 municipios de las provincias de Ávila, Burgos, Salamanca, Valladolid y Zamora. De estas, ocho ya se encuentran ocupadas.
La adecuación de estos espacios ha sido posible gracias a una inversión superior a los 3,6 millones de euros en subvenciones a las entidades locales. De esta cantidad, 2,1 millones proceden de los fondos europeos Next Generation EU a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, y 1,5 millones son fondos propios de la Comunidad. Estas ayudas han permitido ejecutar obras de reparación, reconstrucción y mejora de la accesibilidad y seguridad, requisitos indispensables para la incorporación de los inmuebles al programa.
Requisitos y condiciones de acceso
Para acceder a una de estas ‘Viviendas en red’, los beneficiarios deben cumplir con ciertos criterios de arraigo y necesidad:
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Vinculación: Tener arraigo en el municipio o una necesidad de vivienda reconocida en su plan de apoyos.
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Usuario de ‘A gusto en casa’: Es requisito indispensable estar adscrito a este programa de cuidados.
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Duración y coste: El acceso se concede por un año, prorrogable anualmente. El Ayuntamiento asume los gastos de la vivienda (tributos y reparaciones) y el usuario abona una renta de arrendamiento reducida, garantizando que el coste no sea un factor de exclusión.
Tecnología y cuidados: el ecosistema ‘A gusto en casa’
‘Viviendas en red’ no ofrece solo un techo, sino una solución integral. Los inquilinos reciben los mismos apoyos que el programa ‘A gusto en casa’, que actúa como proveedor de servicios para transformar la vivienda en un entorno seguro.
Este modelo planifica actuaciones mediante «paquetes flexibles de servicios a la carta», adaptados al nivel de riesgo y perfil de cada usuario. Entre las prestaciones se incluyen:
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Cuidados de proximidad: Comedor, lavandería y Servicios de Promoción de la Autonomía Personal.
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Tecnología avanzada: Teleasistencia Avanzada y ayudas técnicas inteligentes. La Junta ha adquirido 938 productos innovadores (andadores, inodoros, duchas y acostadores inteligentes) y ha prestado más de 3.600 herramientas de apoyo.
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Atención sanitaria: Seguimiento de enfermería y coordinación con servicios de salud.
Actualmente, ‘A gusto en casa’ atiende a 2.471 usuarios en más de mil municipios de la Comunidad, consolidándose como una herramienta clave para la permanencia en el domicilio.
Un modelo centrado en la persona
Este recurso se suma a ‘INTecum’, el tercer pilar del sistema, orientado a personas con enfermedades en fase avanzada o terminal (como ELA), cerrando el círculo de la atención domiciliaria.
Ante una realidad sociodemográfica marcada por un 26,9 % de población mayor de 65 años y la dispersión geográfica, el Gobierno autonómico apuesta por soluciones innovadoras. Como ha reiterado el presidente Alfonso Fernández Mañueco, la política social de la Junta pone a la persona en el centro, permitiendo que sigan viviendo con dignidad en sus localidades. Además, estos proyectos contribuyen a fijar población y generar empleo directo en el medio rural, convirtiendo el reto demográfico en una oportunidad de desarrollo social.
