España ha consolidado un cambio de ciclo demográfico sin precedentes. Según los datos definitivos del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicados hoy, el país cerró el ejercicio de 2025 alcanzando su máximo histórico de población, con un total de 49.570.725 habitantes a 1 de enero de 2026.
Este crecimiento, que supuso un incremento de 81.520 personas solo en el último trimestre, refleja una realidad incontestable: la vitalidad demográfica de España depende hoy íntegramente de los flujos migratorios. Mientras la cifra de residentes nacidos en España continúa en descenso, la población nacida en el extranjero ha derribado un muro estadístico al superar, por primera vez, los 10 millones de personas (10.004.581).
El motor de la nacionalidad y los hogares
El desglose por nacionalidad revela un fenómeno híbrido. El número de extranjeros aumentó en más de 56.000 personas entre octubre y diciembre. Paralelamente, la población con nacionalidad española también creció (25.089 personas), un dato que el INE atribuye fundamentalmente a los procesos de adquisición de nacionalidad, que integran administrativamente a los nuevos residentes.
Esta expansión poblacional tiene una traslación directa en la estructura social: España cuenta ya con 19.746.638 hogares, tras crearse más de 46.000 nuevas unidades en el último tramo del año.
Perfil migratorio: Latinoamérica a la cabeza
El saldo migratorio positivo sigue alimentándose de los vínculos con Iberoamérica. Durante el cuarto trimestre de 2025, las llegadas fueron lideradas por ciudadanos de:
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Colombia: 36.600 inmigrantes.
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Venezuela: 27.000 inmigrantes.
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Marruecos: 22.000 inmigrantes.
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Perú: 15.800 inmigrantes.
En el apartado de salidas, el flujo es más contenido, destacando la emigración de ciudadanos marroquíes y colombianos, así como de 7.900 españoles que optaron por residir en el exterior.
Disparidad regional
El mapa del crecimiento poblacional muestra una España a dos velocidades, aunque con tendencia general al alza. La Comunidad Valenciana (0,34%), Castilla-La Mancha (0,27%) y la Comunidad de Madrid (0,24%) lideraron los incrementos relativos. En el extremo opuesto, Baleares y la ciudad autónoma de Melilla fueron los únicos territorios que registraron un descenso en su censo al cierre del año.
