El universo creativo de Antoni Gaudí vuelve a conectar con la tierra leonesa en el año en el que se conmemora el centenario de su fallecimiento. La literatura se suma a los homenajes al genio del modernismo con el lanzamiento de Un León para Gaudí, una novela histórica escrita a cuatro manos por las autoras Maite López Blanch y Marta Muñiz Rueda. La puesta de largo oficial de la obra tendrá lugar el próximo 18 de junio a las 19:00 horas en la emblemática Librería Pastor de la capital leonesa.
La cita promete ser un punto de encuentro imprescindible para los amantes de la historia, el arte y la literatura de misterio, ofreciendo un coloquio en torno a la figura del arquitecto y los enigmas que aún rodean los años en los que dejó su imborrable huella en la provincia.
Un juego de pistas entre Barcelona, León y Astorga
La trama de la novela arranca con Vera Olamendi Blanch, una historiadora del arte fascinada por la simbología gaudiniana que custodia un secreto familiar. Tras romper con su rutina y trasladarse a Barcelona, el hallazgo fortuito de un objeto con una extraña inscripción vinculada a Gaudí lo cambia todo. Para resolver el misterio, Vera recurre a su amiga Lilly Boulanger, directora del Museo Botines de León.
A partir de una misteriosa carta, ambas mujeres se verán envueltas en un complejo juego de pistas que viaja desde el siglo XIX hasta la actualidad. La obra sumerge al lector en las entrañas de la construcción de la Casa Botines y explora la faceta más íntima, emocional y humana de un artista irrepetible, difuminando con maestría la línea entre la realidad histórica y la ficción.
Una historia inspirada en antepasados reales
Detrás de las páginas de Un León para Gaudí se esconde un fascinante trasfondo genealógico real. Para la leonesa Maite López Blanch (1974), que debutará en el panorama literario tras reorientar su carrera profesional, la novela supone el cumplimiento de un deseo personal: indagar en su propio pasado familiar.
El vínculo histórico: La ficción se inspira directamente en el tatarabuelo de la coautora, Francisco Blanch i Pons, una figura clave para el patrimonio leonés. Blanch i Pons ejerció como arquitecto provincial de León durante los años en los que se levantaba la Casa Botines y fue, precisamente, el profesional encargado de suceder al propio Antoni Gaudí al frente de las obras del Palacio Episcopal de Astorga.
Esta conexión directa con los planos, las piedras y las vivencias de la época dota a la novela de una atmósfera de autenticidad única. Con el respaldo de la pluma de Marta Muñiz Rueda, el libro se postula como uno de los fenómenos literarios del año en la provincia, devolviendo a León el protagonismo que merece dentro del legado universal de Gaudí.
