La Junta de Castilla y León mantiene activo su dispositivo de prevención y respuesta ante el episodio de meteorología adversa que afecta a la Comunidad desde el 22 de enero, con un balance de 1.100 incidencias coordinadas por la Agencia de Protección Civil y Emergencias.
Aunque el temporal ha combinado nieve, viento, lluvias y avenidas, la administración autonómica subraya que no se han registrado daños de especial consideración.
Según el Centro Coordinador de Emergencias, el reparto de incidentes refleja la intensidad y la duración del episodio: 557 por nevadas, 318 por viento, 166 por lluvias y 59 por avenidas. La mayor presión se concentró en la red viaria, donde se produjeron retenciones y embolsamientos de vehículos pesados. En los días 23 y 24 de enero se llegó a superar la cifra de 1.300 camiones retenidos, una situación que quedó normalizada de forma progresiva hasta resolverse por completo el día 24.
En paralelo, el episodio de inundaciones iniciado el 27 de enero ha provocado desbordamientos puntuales y de pequeña entidad. Las afecciones se localizaron, sobre todo, en cauces secundarios y arroyos, con impacto temporal en carreteras locales y provinciales. También se registraron anegamientos en zonas inundables ya identificadas, sin impacto significativo en núcleos urbanos.
Durante la última noche, la situación se mantuvo estable. Solo se detectaron incidencias leves y dispersas, sin necesidad de activar nuevos recursos extraordinarios. Aun así, el operativo no baja la guardia. Las precipitaciones han perdido intensidad, pero persiste el riesgo de deshielo y de aumento de caudales en distintos puntos de la red hidrográfica.
Como medida de seguridad, las confederaciones hidrográficas del Duero, Miño-Sil y Tajo continúan con desembalses controlados en presas de la Comunidad. El objetivo es laminar avenidas y reforzar la seguridad aguas abajo. Estas actuaciones se desarrollan con comunicación permanente a ayuntamientos y organismos implicados, mientras se monitorizan en tiempo real los niveles de los ríos.
El episodio también ha dejado actuaciones operativas destacadas. Entre ellas, la movilización de la Unidad de Apoyo Logístico en Emergencias (UALE) en Astorga para asistencia a conductores; el rescate de aproximadamente 200 personas en la estación de La Pinilla (Segovia), sin traslados hospitalarios; y varias intervenciones en montaña para auxiliar a senderistas y esquiadores. Además, las incidencias en suministros básicos quedaron resueltas.
En el plano institucional, la Junta activó el Plan INUNCYL en Situación 1 en Ávila, Valladolid y Segovia, con desactivación posterior en Ávila. La Agencia de Protección Civil mantiene coordinación constante con emergencias, fuerzas de seguridad, servicios sanitarios, DGT, AEMET, operativo Infocal, confederaciones hidrográficas y agrupaciones de voluntariado de Protección Civil.
Con la previsión de nuevos cambios meteorológicos en los próximos días, el Gobierno autonómico ha previsto una reunión con delegados territoriales para evaluar la evolución del episodio, revisar la respuesta aplicada y reforzar medidas preventivas. El mensaje oficial es claro: mantener la vigilancia para garantizar la seguridad de la población y reducir al mínimo el impacto de futuros repuntes.
