Tras horas de especulaciones y negativas iniciales, el régimen iraní ha hecho oficial lo que ya era un secreto a voces a nivel internacional. Esta mañana, las autoridades de Irán han confirmado la muerte de su líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, como consecuencia directa de los recientes bombardeos perpetrados por Estados Unidos e Israel.
La Guardia Revolucionaria Islámica emitió un contundente comunicado lamentando la pérdida de su máximo dirigente, calificando el suceso como un acto perpetrado por «los más terribles terroristas y exterminadores de la humanidad».
40 días de luto y la caída de la cúpula militar iraní
El ataque no solo ha acabado con la vida del líder que ostentó el poder durante 37 años, sino que ha descabezado a gran parte de la élite militar y política del país. Fuentes estadounidenses, citadas por la agencia Reuters, señalan que la fecha de la ofensiva no fue casualidad, ya que se programó para coincidir con una reunión de alto nivel el pasado sábado.
Entre las víctimas confirmadas que acompañaban al ayatolá se encuentran:
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Ali Shamkhani: Exsecretario del Consejo de Seguridad Nacional.
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Mohammad Pakpour: Comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
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Familiares directos: Se ha confirmado el fallecimiento de una de las hijas y un nieto de Jameneí.
Ante esta situación, la televisión estatal iraní, visiblemente afectada, ha anunciado que la nación entera guardará 40 días de luto oficial en memoria de su líder.
La Guardia Revolucionaria clama una «gran venganza»
La respuesta militar no se hará esperar, al menos en la retórica del régimen. La poderosa Guardia Revolucionaria ha aprovechado la confirmación del fallecimiento para emitir una grave advertencia a Washington y Tel Aviv.
«La mano de la venganza de la nación iraní no dejará en paz a sus asesinos hasta que se enfrenten a un castigo duro, decisivo y lamentable», advirtió el grupo militar en su comunicado oficial.
El estamento militar ha asegurado que están preparando la mayor operación militar de su historia dirigida contra el Estado de Israel y los objetivos e intereses estadounidenses ubicados a lo largo y ancho de Oriente Medio.
Un país polarizado frente a un futuro incierto: ¿quién asume el mando?
Mientras las instituciones decretan luto y claman venganza, las calles de Irán reflejan una realidad mucho más compleja y polarizada, con sectores de la población celebrando abiertamente el final de la era de Jameneí.
Para evitar un vacío de poder inmediato, la cúpula del país ha activado sus mecanismos constitucionales de emergencia:
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Mando provisional: Un consejo de transición ha asumido las riendas de la nación. Este triunvirato está formado por el actual presidente de Irán, Masud Pezeshkian; el jefe del Poder Judicial, Golamhosein Mohseni Eyei; y un jurista del Consejo de los Guardianes.
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Elección del sucesor: Según la legislación vigente en la República Islámica, será la Asamblea de Expertos la institución encargada de deliberar y elegir al nuevo líder supremo.
Se abre así un periodo de transición crítica y de altísima tensión geopolítica, marcando el final de una era de 37 años y el posible inicio de una escalada militar sin precedentes en la región.