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Investigaciones del IAS CSIC en cereales: genética de precisión para lograr cultivos más nutritivos y resistentes

El Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC, con sede en Córdoba, aprovecha el Día Mundial de los Cereales, que se conmemora cada 7 de marzo, para poner en valor sus avances en CRISPR/Cas9, calidad nutricional, resistencia a enfermedades y adaptación de los cultivos a la sequía y al cambio climático.

Con motivo del Día Mundial de los Cereales, el IAS-CSIC ha vuelto a subrayar una idea clave: el futuro de la alimentación pasa por disponer de cultivos capaces de rendir más, resistir mejor y aportar un mayor valor nutricional. Desde Córdoba, el instituto desarrolla líneas de trabajo centradas en trigo, avena, arroz y tritordeum, con un objetivo claro: responder a la presión que ejercen el crecimiento de la población, la inestabilidad climática y la necesidad de producir alimentos de mayor calidad.

Las investigaciones del IAS CSIC en cereales combinan mejora genética clásica con herramientas de edición de genes de última generación. En esa estrategia, el Departamento de Mejora Genética Vegetal trabaja en nuevas variedades con mejor adaptación a las altas temperaturas, más tolerancia a la falta de agua y mayor resistencia a enfermedades que hoy condicionan la productividad agraria.

CRISPR y nuevas vías para mejorar la calidad del trigo

Uno de los campos más llamativos es el uso de CRISPR/Cas9, una tecnología que permite introducir cambios con gran precisión. El IAS-CSIC la aplica, entre otras líneas, al desarrollo de trigo sin gliadinas apto para personas con celiaquía y a materiales con menor impacto para otras intolerancias relacionadas con el trigo. Esa línea de investigación se ha convertido en una de las más visibles del centro en los últimos años.

La mejora de la calidad también pasa por reforzar el perfil nutricional del grano. El instituto trabaja en el aumento y la modificación del contenido de carotenoides en trigo y tritordeum, pigmentos ligados tanto al color como al interés funcional del cereal. En el caso del tritordeum, desarrollado en Córdoba, esa línea se considera estratégica por su vínculo con la calidad del producto y con nuevas aplicaciones alimentarias.

Más precisión genética para acelerar la mejora

El centro también avanza en la manipulación cromosómica y en el estudio de la meiosis, dos frentes que pueden hacer más eficiente la mejora del trigo. Entre las líneas destacadas figura el trabajo sobre el gen ZIP4, clave para favorecer recombinaciones útiles entre trigo y especies relacionadas, así como el análisis de telómeros y subtelómeros, regiones cada vez más relevantes para entender la arquitectura del genoma y su aprovechamiento en programas de mejora.

La avena gana peso frente al clima mediterráneo

Otra parte del esfuerzo científico se centra en la avena, un cereal especialmente interesante para los sistemas agrícolas mediterráneos. El grupo de resistencia a estreses bióticos y abióticos estudia su respuesta frente a enfermedades como oídio y roya, además de su comportamiento ante la sequía y otros factores ambientales que limitan el rendimiento. Al mismo tiempo, analiza compuestos bioactivos y la variabilidad entre variedades y materiales tradicionales para avanzar hacia cultivos más resilientes, productivos y saludables.

Redes científicas para ganar escala

El peso del IAS-CSIC en este ámbito no se limita al laboratorio. El instituto participa y lidera redes que buscan coordinar capacidades y acelerar resultados. Entre ellas figura Conexión Trigo (WheatNet), impulsada por el CSIC para reforzar la investigación sobre un cultivo estratégico, así como la red CeReS, orientada a cereales resilientes y de calidad para la seguridad alimentaria. A eso se suman colaboraciones internacionales en torno al proyecto PanOat, dedicado al pangenoma de la avena, y la presencia en grupos de expertos de la Wheat Initiative sobre calidad y trigo duro.

El mensaje que deja esta hoja de ruta es claro: mejorar los cereales ya no consiste solo en producir más. También implica producir mejor, con materiales capaces de soportar un clima más duro, responder a nuevas exigencias nutricionales y sostener la seguridad alimentaria en los próximos años. En ese escenario, las investigaciones del IAS CSIC en cereales sitúan a la ciencia española en una posición relevante dentro de uno de los grandes debates del presente: cómo alimentar mejor a una población creciente sin perder resiliencia ni calidad.

Fuente
Ahora León
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