
En la lucha contra el cambio climático, el mundo podría estar ignorando a su aliado más poderoso: el suelo. Un nuevo informe del movimiento global Save Soil, titulado ‘La esponja de carbono del suelo: Restaurando el sistema de enfriamiento hidrológico de la Tierra para la estabilidad climática’, arroja luz sobre una infraestructura climática crítica y a menudo infrautilizada.
Según el estudio, recuperar la materia orgánica del suelo potenciaría la evapotranspiración de tal forma que podría compensar 3,0 W/m² de calentamiento solar. Esta cifra es determinante, ya que supera ampliamente el desequilibrio energético de 0,9 W/m² que actualmente impulsa el calentamiento global.
El poder de la «esponja de carbono»
La tesis del informe es disruptiva: mientras el enfoque global se centra en el dióxido de carbono, el 95 % de la regulación térmica terrestre depende en realidad de los ciclos del agua. Los suelos sanos funcionan como esponjas que almacenan agua y sustentan la vegetación, activando el mecanismo de enfriamiento natural más efectivo del planeta.
Las cifras presentadas por Praveena Sridhar, asesora de Save Soil, son reveladoras:
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Aumentar solo un 1 % la materia orgánica permite retener 250.000 litros adicionales de agua por hectárea.
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Esta retención impulsa una refrigeración constante por evapotranspiración, estabilizando el ciclo hídrico local y global.
El declive del suelo: de la herencia al «barbecho de labranza»
El informe alerta de una degradación galopante: el 52 % de las tierras agrícolas mundiales ya están degradadas, alcanzando entre el 60 % y el 70 % en el caso de los suelos europeos.
En España, el estudio pone el foco en la evolución negativa de prácticas tradicionales. El antiguo barbecho, que originalmente era un periodo de descanso y recuperación orgánica, ha sido sustituido por el «barbecho de labranza». El uso intensivo del tractor y los arados de vertedera voltean la tierra, dejándola expuesta al sol y compactándola. Este proceso no solo merma la vida orgánica interna, sino que destruye la capacidad del suelo para almacenar agua, intensificando las olas de calor y las sequías que ya azotan la península.
Un cambio de política urgente
Save Soil, respaldado por organismos como la FAO y el PNUMA, demanda que la regeneración del suelo sea reconocida como una infraestructura climática crítica en las agendas nacionales e internacionales.
La solución, según el movimiento impulsado por Conscious Planet, es escalable y rentable:
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Agricultura regenerativa: Transicionar hacia modelos que protejan la microbiología del suelo.
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Uso de coberturas vegetales: Evitar que el suelo quede desnudo y expuesto a la erosión.
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Reforestación y agroforestería: Integrar árboles en el paisaje agrícola para potenciar la humedad.
Restaurar la salud del suelo no es solo un imperativo ambiental; es la estrategia más rápida para garantizar la seguridad alimentaria y enfriar un planeta que, literalmente, se está quedando sin agua bajo sus pies.