La preservación de la memoria rural no solo depende de la restauración de sus vigas, sino de la mirada de quienes las heredarán. Con esta premisa, la Asociación de Amigos de los Hórreos Leoneses ha dado un paso firme en su labor de divulgación al proyectar una actividad pedagógica sin precedentes en el Coto Escolar de León.
El pasado 30 de marzo, la cúpula de la asociación —encabezada por su presidente, tesorero y secretario— se desplazó a las instalaciones del centro para concretar los detalles de una iniciativa que busca «sembrar» el respeto por la arquitectura tradicional. En el encuentro participaron Lourdes González Fernández, concejala delegada de Mayores y del servicio del Coto Escolar, y Cristina Villalón Robles, directora del centro.
Un hórreo a escala infantil
El núcleo del proyecto consiste en el armado de un hórreo de pequeñas dimensiones, diseñado específicamente para que los niños y niñas que visitan el Coto Escolar puedan interactuar con él. No se trata de una mera exposición estática, sino de un ejercicio práctico que permite comprender la ingenieria popular que ha definido el paisaje de la montaña leonesa durante siglos.
Durante la visita técnica, los representantes institucionales y los miembros de la asociación evaluaron el espacio donde se ubicará esta pieza, cuya fabricación se está ultimando en el Centro de Oficios de León. Allí, artesanos y técnicos aseguran que la réplica respete fielmente los sistemas de ensamblaje originales, garantizando una experiencia educativa auténtica.
Identidad y raíces para el futuro
Para Pablo López, presidente de la asociación, este proyecto trasciende lo meramente didáctico. «Es fundamental que las nuevas generaciones conozcan y valoren elementos como el hórreo, que forman parte de nuestra identidad cultural», señaló durante la reunión. Según López, la iniciativa posee un «componente emocional» vital, ya que permite a los escolares de un entorno urbano conectar con sus raíces rurales de una forma tangible y lúdica.
Esta colaboración institucional refuerza el compromiso de la Asociación de Amigos de los Hórreos Leoneses por sacar el patrimonio de los museos y llevarlo a la calle —y a las escuelas—. Con la construcción de este pequeño hórreo, León asegura que su símbolo más característico de la vida agraria siga en pie, no solo en sus montes, sino también en la memoria de los más pequeños.