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Gordoncillo estrena una ruta de murales nacida de la memoria y la escucha vecinal

El proyecto Tierras Pobladas presenta este domingo seis intervenciones artísticas que transforman las calles del municipio en un espacio de resistencia cultural contra la despoblación

Las plazas de los pueblos han sido, históricamente, el escenario del concejo, ese espacio de debate donde las decisiones importantes se tomaban de viva voz. En Gordoncillo, esa tradición se reformuló en otoño de 2025 bajo un prisma diferente: el Concejo Vecinal Cultural. El objetivo no era decidir sobre pastos o lindes, sino responder a una pregunta colectiva: ¿qué historia queremos contar de nosotros mismos? Tras meses de debates mensuales, grabaciones de campo y puesta en común de recuerdos cotidianos, el resultado se materializa en la calle mediante el proyecto Tierras Pobladas.

La cita de este domingo arranca a las 20:30 horas con una fiesta-paseo, una comitiva vecinal que recorrerá las seis estaciones que componen esta intervención. Lejos del muralismo decorativo o puramente estético que inunda muchas localidades, las obras firmadas por María del Roxo y Daniel Livas funcionan como un espejo de la identidad local. Los trazos hablan de pastores y de las avutardas que cruzan el cielo de la comarca, del arraigo de los mayores que defienden su derecho a envejecer en su propia tierra, y también de la soledad invernal de los jóvenes que, a pesar de las dificultades, eligen proyectar su futuro en el medio rural.

Detrás de la pintura hay un andamiaje invisible que sostiene el proyecto: el de la recopilación oral. El músico e investigador Rodrigo Martínez, junto a Ana Belén Bolaños, se encargaron de registrar las voces, anécdotas y silencios de los habitantes. Ese archivo sonoro es la materia prima que inspiró los pinceles de Del Roxo —muralista acostumbrada a desenterrar relatos cotidianos entre Laciana y Asturias— y de Livas, artista mexicano afincado en Valladolid que explora las crisis territoriales como catalizadores creativos. La cohesión de este puzzle humano ha corrido a cargo del comisariado de Laura Santos, aportando la sensibilidad metodológica de la compañía Almealera.

Esta iniciativa, promovida por el Ayuntamiento a través del MIHACALE (Museo de la Industria Harinera de Gordoncillo), cuenta con el respaldo del Ministerio para la Transición Ecológica y financiación de la Unión Europea. No es una acción aislada en el calendario, sino el primer hito de un año que contempla un segundo encargo artístico. Además, el proceso no muere en las paredes; el realizador Ismael Aveleira ya trabaja junto a Martínez en una pieza audiovisual que verá la luz a finales de verano, complementando una base de datos viva que se colgará en la web oficial del proyecto para que la memoria de Gordoncillo no se la lleve el viento.

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