Tras casi medio siglo de trayectoria, el Dr. Xavier Uriarte mantiene la mirada de quien ha visto nacer y morir, pero sobre todo, de quien ha aprendido a observar. Licenciado en la Universidad del País Vasco y especialista en Rehabilitación por la UB, Uriarte ha recalado recientemente en el interior del Bierzo y León para compartir una visión de la medicina que, aunque él considera «convencional» por su respeto a la tradición hipocrática, choca frontalmente con el sistema hipertecnificado de hoy.
En esta entrevista, desglosa su evolución desde la Seguridad Social hasta la medicina domiciliaria, y lanza una advertencia sobre la dependencia absoluta del modelo hospitalario.
El médico como acompañante del sufrimiento
Para el Dr. Uriarte, la medicina no es una mera técnica de reparación, sino un ejercicio de acompañamiento. «He sido un observador del sufrimiento humano», afirma. Su experiencia abarca desde la pediatría hasta la geriatría, con un interés especial en enfermedades degenerativas como el Alzheimer o el cáncer, y en los procesos de agonía.
«No me dedico tanto a curar, sino a que la persona descubra realmente lo que le está perjudicando y sea parte activa en su proceso», explica el doctor.
Abandonó la sanidad pública hace décadas tras constatar que no podía atender con dignidad a los enfermos. Desde entonces, ha cultivado una relación médico-paciente basada en la ausencia de juicio y la comprensión de la capacidad de autocuración del cuerpo.
Crítica al modelo actual: tecnificación vs. humanismo
Uno de los puntos más críticos de su discurso es la deriva del sistema sanitario español. Para Uriarte, el diagnóstico hoy parece inseparable de la receta y la prueba diagnóstica, olvidando la raíz del problema.
-
Pérdida de humanismo: Denuncia que la formación actual es cada vez más tecnológica y menos cercana al paciente.
-
Dependencia del sistema: Critica la falta de autogestión en la salud y la carencia de una atención domiciliaria real.
-
Silenciar el malestar: Según el doctor, el consumo masivo de fármacos y pruebas es, en muchas ocasiones, una forma de «silenciar las injusticias» sociales y personales.
De la «Prevención» a la «Higiene»
Uriarte marca una distancia conceptual importante respecto a la terminología moderna. Mientras el sistema habla de prevención, él recupera el término griego de Higiene: el arte de vivir.
«Nunca me ha interesado la enfermedad, sino aquello que perjudica a la persona», apunta. Para él, la salud no depende solo de la medicina, sino de cambios profundos en las condiciones económicas, sociales y espirituales. Sin una vida digna, sostiene, la medicina se convierte en un parche para un sistema que enferma a sus ciudadanos.
Un vínculo especial con León
Su presencia en Castilla y León no es casual. Pese a su origen vasco y su residencia en Gerona, mantiene lazos afectivos con el Valle del Valderaduey y el Bierzo. Su desplazamiento al interior de la provincia responde a una vocación divulgativa: aportar luz a personas sanas y enfermas a través de la sabiduría acumulada en 46 años de ejercicio, una madurez que, según él, solo se alcanza tras tres décadas de práctica clínica constante.
Xavier Uriarte concluye que el papel del médico hoy debe ser el de ayudar a hacer consciente lo inconsciente, permitiendo que el paciente sea el verdadero protagonista de su mejora.