A veces nos empeñamos en mirar a las grandes capitales, a los centros de alto rendimiento con presupuestos de vértigo y focos mediáticos permanentes, buscando el próximo milagro deportivo. Nos olvidamos con demasiada ligereza de que el talento bruto, ese que se fragua a base de frío en invierno, sudor diario y una constancia casi espartana, suele crecer lejos de las portadas. Este fin de semana, mientras la mayoría pensaba en la playa, dos jóvenes leonesas daban una lección de autoridad sobre el tapiz que deberíamos aplaudir más fuerte.
Hablo del taekwondo Club Saya Valencia de Don Juan. Dos competidoras viajaron a Alicante este sábado 13 de junio, metidas en la piel de la selección de Castilla y León, y las dos regresan a casa con el metal más preciado colgado del cuello. Se dice pronto, pero conviene asimilar el contexto para no restarle ni un ápice de mérito a la hazaña.
Dos oros incontestables en el Open Internacional de Alicante
La primera edición del Open Internacional “Hogueras de San Juan” plantó cara con un cartel imponente: más de 600 participantes llegados de todos los rincones de España y del extranjero. Un auténtico hormiguero de nervios, estrategia y patadas de infarto donde quedarse fuera a las primeras de cambio es lo normal. Pero el taekwondo Club Saya Valencia de Don Juan no iba de turismo.
En la categoría júnior, Jessica Aideé González Aguilera barrió a sus rivales para subirse a lo más alto del podio. Una templanza de veterana en un cuerpo joven. Y para que no pareciera una casualidad dominical, en la categoría cadete, Candela Natal Prieto calcó la hazaña: otro oro incontestable para la colección. Dos de dos. Efectividad del cien por cien.
Detrás de estos éxitos hay horas de tapiz que nadie ve. Está la mano y la pizarra táctica de Sergio Martínez García, el artífice desde el staff técnico que sabe perfectamente cómo exprimir el potencial de sus pupilas sin que pierdan la cabeza en citas de tanta presión. Al final, el deporte base es esto. Es un viaje largo, a menudo invisible, que de vez en cuando nos regala fines de semana redondos como este. Que sigan viniendo, porque en Coyanza hay cantera para rato.