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El Renacimiento oculto de los pueblos leoneses vuelve a brillar

La restauración de los tesoros artísticos de Joara, Celada de Cea y Valdavida consolida un itinerario cultural único que rescata la memoria y la identidad del medio rural.

El arte con mayúsculas no solo habita en las grandes catedrales o en los museos de las capitales. A veces, para encontrar verdaderas joyas del siglo XVI, hay que coger el coche y perderse por las carreteras secundarias de la provincia. En el este de León, una ambiciosa intervención patrimonial acaba de devolver su esplendor original a varios conjuntos escultóricos y pictóricos que el tiempo, el polvo y las polillas amenazaban con devorar.

Los vecinos de Joara ya pueden contemplar de nuevo en su templo el conjunto escultórico del Calvario y el retablo de Santa Ana.

No es un hecho aislado. Esta recuperación se suma a las ya realizadas en las iglesias de Celada de Cea y Valdavida dentro de una estrategia mucho más amplia: la Ruta de los Retablos Renacentistas del Este de León. Un itinerario que no solo busca salvar arte, sino fijar la identidad de unas comunidades que llevan siglos custodiando estos tesoros.

La joya de la corona en Joara es su Calvario. Integrado por las imágenes de Cristo crucificado, la Virgen María y San Juan, el conjunto destaca por una calidad técnica abrumadora. El paso de los siglos y la intensa manipulación devocional habían dejado al Crucificado sin gran parte de los dedos de las manos. Los restauradores han tenido que realizar una minuciosa reintegración volumétrica en madera de nogal y eliminar capas de pintura añadidas con los años que asfixiaban la pieza.

Al retirar los repintes, la sorpresa fue mayúscula. Emergieron unos estofados y dorados originales de una delicadeza extrema.

Pocos metros más allá, el retablo renacentista de Santa Ana también ha completado su metamorfosis. Su estructura sufría serios problemas de estabilidad. Tras un profundo tratamiento de desinsectación contra la carcoma y trabajos de carpintería estructural, los pigmentos han recuperado la intensidad con la que fueron concebidos hace quinientos años.

La pieza central del retablo, la talla de Santa Ana Triple (que representa a la santa, a la Virgen y al Niño Jesús), es una rareza iconográfica singular en el patrimonio diocesano. Todo apunta a que ni siquiera fue tallada para este altar.

¿Cómo llegaron obras de semejante calibre a templos tan modestos?

La respuesta está en la historia y en la geografía. La clave radica en la cercanía del desaparecido monasterio dominico de Trianos. Este centro religioso actuó durante el siglo XVI como un imán para los mejores pintores y escultores de la época. La influencia de los talleres de la zona dio origen a la denominada «Escuela Juniana Leonesa», fuertemente vinculada a los discípulos de Juan de Juni.

Actualmente, la Ruta de los Retablos Renacentistas del Este de León está integrada por diez paradas obligatorias que salpican municipios como Vallecillo, Gordaliza del Pino, Sahagún, Villaselán, Cistierna o Yugueros.

El proyecto cuenta con un presupuesto global de 232.441 euros, cofinanciado en su mayor parte por la Dirección General de Patrimonio. Cada céntimo invertido persigue el mismo fin: demostrar que el medio rural leonés tiene un pasado brillante y, sobre todo, un patrimonio con el que construir su futuro turístico y cultural.

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