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El bucle eterno de los grandes morosos con Hacienda en León

Los escombros del ladrillo y los restos de la minería del carbón copan un listado provincial que se resiste a desaparecer tras más de una década de exposición pública

La Agencia Tributaria lleva más de diez años utilizando el Boletín Oficial del Estado como un escaparate de la vergüenza financiera. Lo que nació como una medida de presión mediática para empujar a los grandes deudores a pasar por caja se ha convertido, con el tiempo, en una especie de registro fósil de las grandes crisis económicas del país. En este 2026, la lista de morosos con Hacienda —aquellos que arrastran deudas superiores a los 600.000 euros— alcanza a 6.853 contribuyentes. Entre todos, la factura pendiente con el Estado roza los 15.500 millones de euros.

Si ponemos la lupa en la provincia de León, el documento no ofrece sorpresas, pero sí una alarmante rigidez. Los nombres se repiten año tras año. Leer el listado en clave leonesa es hacer una autopsia a los dos sectores que dinamitaron la economía local en las últimas décadas: los posos de la burbuja inmobiliaria y el cierre patronal de la minería privada.

Los gigantes de hormigón que nunca se terminaron de pagar

A la cabeza de la morosidad provincial no hay fortunas tecnológicas ni nuevos ricos; hay cimientos abandonados. Las empresas vinculadas al antiguo Grupo Martínez Núñez siguen liderando el ranking de impagos. Su principal brazo deudor, Promociones Inmobiliarias del Pisuerga, debe al fisco 26,5 millones de euros. La única lectura positiva para la administración es que la cifra se ha ido limando tímidamente desde los casi 35 millones que registraba en 2023.

El otro gran agujero negro del sector de la construcción lleva el sello de Invergar Inmobiliarias. La firma acumula 16 millones de euros de morosidad repartidos entre dos de sus filiales. El problema no se queda en la persona jurídica. La responsabilidad salta al plano personal: los hermanos bercianos Isaac y Recaredo Prado Ovalle, antiguos propietarios de la firma, suman a título individual 1,3 millones y 686.000 euros respectivamente.

El carbón que todavía quema las arcas públicas

La otra gran herencia maldita es la del sector extractivo. Las industrias mineras, lejos de liquidar sus cuentas pendientes durante su proceso de extinción, siguen engordando la deuda. El caso más sangrante es el de la Hullera Vasco Leonesa. No solo no hay recortes en sus obligaciones, sino que su saldo negativo ha escalado hasta los 19,7 millones de euros con la Agencia Tributaria.

A poca distancia se sitúa la Compañía Minera Astur Leonesa, que mantiene un pufo de 10,5 millones de euros. Ya en una escala menor, pero igualmente millonaria, aparece Minas del Bierzo Alto con dos millones pendientes de pago.

Las heridas industriales de León van más allá del carbón. El histórico cadáver de Antibióticos sigue apareciendo en los ordenadores de Hacienda con 4,2 millones de euros por abonar, escoltado por proyectos frustrados del sector primario y servicios como Mansilla Lacto Ganadera o Índico Motor, que superan los tres millones de euros de deuda cada una.

Apellidos ilustres en los despachos de la Agencia Tributaria

El documento de la Agencia Tributaria siempre deja espacio para el morbo de los nombres propios. A nivel nacional es habitual ver cómo entran y salen del listado personajes del papel cuché como Isabel Pantoja o Patricia Conde. Sin embargo, en el terreno estrictamente leonés, los nombres propios responden a sagas empresariales muy localizadas.

Maribel Martínez, la última heredera del desaparecido imperio constructor Teconsa, adeuda 5,7 millones de euros. Exactamente la misma cantidad que se le reclama a Jesús Alonso Galindo, hombre fuertemente vinculado a la actividad de esa misma empresa y que ejerció como administrador único de Desarrollo Turístico de Mampodre.

El cierre de la lista de los deudores históricos de la provincia nos traslada inevitablemente al palco de fútbol. El conocido constructor Dionisio Elías, recordado por su etapa como directivo de la Cultural y Deportiva Leonesa durante los años de gestión de Profutle, mantiene una deuda de 3,2 millones de euros.

La persistencia de estos nombres demuestra que, una vez que una gran empresa leonesa entra en el concurso de acreedores y la liquidación, la lista de morosos con Hacienda deja de ser un mecanismo de presión recaudatoria eficaz para convertirse, simplemente, en una crónica de lo irrecuperable.

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