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El 95% de las mujeres vulnerables ve el empleo como salida, pero solo el 30% confía en lograr un trabajo estable en 2026

Un informe del Fundación Adecco alerta en Castilla y León de baja intensidad laboral, barreras estructurales y fuerte impacto en la salud mental

Las mujeres en situación de vulnerabilidad identifican el empleo y el apoyo psicológico como las grandes palancas para salir adelante. Sin embargo, solo tres de cada diez confían en encontrar un trabajo sostenible en 2026. Así lo revela el 13º informe #EmpleoParaTodas elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco con motivo del Día Internacional de la Mujer.

El estudio, realizado a partir de una encuesta a 450 mujeres en búsqueda activa de empleo, pone el foco en perfiles especialmente expuestos a la exclusión social: mujeres con discapacidad, mayores de 45 años en desempleo de larga duración, con responsabilidades familiares no compartidas y víctimas de violencia de género.

Más riesgo de pobreza en Castilla y León

En Castilla y León, la tasa de actividad femenina se sitúa en el 49%, diez puntos por debajo de la masculina (59%). Esto implica que el 51% de las mujeres en edad laboral no tiene empleo ni lo busca, frente al 41% de los hombres.

Además, las mujeres representan el 55% de las personas desempleadas en la comunidad, pero solo el 45% de la población ocupada. Esta relación más frágil con el mercado laboral incrementa el riesgo de pobreza y exclusión social.

Según el XV Informe AROPE sobre el Estado de la Pobreza en España, el 24% de la población de Castilla y León está en riesgo de pobreza o exclusión. En el caso de las mujeres, el porcentaje asciende al 25,2%, frente al 22,8% de los hombres.

El empleo, principal factor de inclusión

El 95% de las mujeres encuestadas identifica el acceso a un empleo como el principal activo para revertir su situación. El 55% señala el apoyo psicológico como segundo factor clave, seguido del acceso a una vivienda digna (44%), la formación (25%) y el fortalecimiento de redes sociales (20%).

No obstante, esta confianza en el empleo como motor de inclusión contrasta con unas expectativas laborales muy bajas. Solo el 30% cree que podrá acceder a un trabajo estable este año.

La situación es más preocupante entre las mayores de 45 años en paro de larga duración. En este grupo, únicamente el 25% confía en encontrar empleo en 2026. Entre las mujeres con discapacidad, la cifra se sitúa en el 27%.

Baja intensidad laboral y barreras estructurales

El informe revela que el 47,6% de las mujeres en situación de vulnerabilidad ha trabajado menos del 20% de su capacidad laboral en los dos últimos años. Es decir, menos de cinco meses en ese periodo.

La cronificación del desempleo es especialmente acusada entre mujeres sénior, donde el 62% supera el año sin trabajo. Les siguen las mujeres con discapacidad (60%), las que encabezan familias monoparentales (53,2%) y las víctimas de violencia de género (45%).

A ello se suman barreras como la falta de familiaridad con el mercado laboral. El 46% reconoce no conocerlo en profundidad y cuatro de cada diez tienen dificultades para buscar empleo online. Además, el 72% identifica prejuicios y estereotipos como freno directo al acceso al trabajo.

Las consecuencias son evidentes. El 80% afirma tener dificultades para llegar a fin de mes y el 86% reconoce que el desempleo impacta negativamente en su salud mental.

El informe concluye que no cualquier empleo garantiza la inclusión. Es necesario que el trabajo sea estable, seguro y compatible con la conciliación. Solo así se podrá romper el círculo de vulnerabilidad y avanzar hacia una verdadera igualdad de oportunidades.

Fuente
Fundación Adecco
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