El Día Internacional del Croissant se celebra cada 30 de enero y sirve como excusa perfecta para mirar con otros ojos un clásico que nunca pasa de moda. En León, como en el resto de España, el croissant forma parte del desayuno y la merienda, ya sea clásico, relleno o reinventado en versiones más actuales.
Más allá de la foto con café, la fecha también abre un debate que crece año tras año: ¿mejor artesanal o industrial?, ¿mantequilla o grasas vegetales?, ¿dulce, salado o “fusión”? Y, sobre todo, qué hay de cierto en su historia.
Un icono del desayuno… con raíces en Viena
Aunque hoy se asocia de forma automática a Francia, varios relatos sitúan el origen del croissant en Viena, ligado a la tradición del kipferl (un bollo en forma de media luna). La famosa leyenda del asedio otomano de 1683 se repite con frecuencia, pero también se considera, en gran parte, una buena historia más que una prueba definitiva.
Con el tiempo, Francia lo adoptó y lo convirtió en símbolo de su panadería, hasta fijar la versión moderna: capas finas, fermentación, y ese crujido característico que lo hace inconfundible.
Qué se lleva en 2026: rellenos, formatos y “híbridos”
El Día Internacional del Croissant en León llega en un momento de auge para las versiones creativas. A la receta clásica se suman rellenos de crema, chocolate o frutos secos, y también formatos que mezclan técnicas o estilos, una tendencia que ya se observa en la evolución reciente del producto a nivel internacional.
Aun así, la base no cambia: un buen croissant se reconoce por el laminado, el aroma y una miga aireada. Cuando esos elementos fallan, suele notarse en boca… y también en la lista de ingredientes.
Mantequilla, ingredientes y un consejo clave de consumo
En el Día Internacional del Croissant, muchos nutricionistas insisten en una idea sencilla: no se trata de prohibir, sino de elegir mejor y consumir con moderación. El croissant puede ser calórico y, en versiones industriales, es frecuente encontrar grasas menos interesantes desde el punto de vista nutricional.
Por eso, si se busca una opción más “limpia”, suele recomendarse priorizar:
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Mantequilla como grasa principal.
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Lista de ingredientes corta y comprensible.
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Tamaño razonable y consumo ocasional, no diario.
Cómo celebrar el Día Internacional del Croissant en León
Para muchos lectores, el plan es simple: salir a por uno bueno. Para otros, es la excusa para prepararlo en casa o probar combinaciones nuevas. En cualquiera de los casos, estas ideas funcionan:
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Clásico con café o chocolate.
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Versión salada con jamón y queso.
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Tostado ligero para recuperar crujiente.
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Relleno casero con crema o frutas, sin exceso de azúcar.
El Día Internacional del Croissant en León no va solo de antojo. También pone en valor el trabajo de panadería y la cultura del desayuno sin prisas.