
Expertos de distintos países han reclamado prevenir la dependencia, reforzar la atención domiciliaria y mejorar la coordinación entre sanidad y servicios sociales. Las propuestas se han presentado este viernes, 2 de octubre de 2026, durante la segunda jornada de la Convención Europea de la Dependencia, celebrada en Madrid.
Según la nota remitida por la Fundación Economía y Salud, las mesas sobre atención sanitaria, financiación e innovación han coincidido en la necesidad de anticiparse a la pérdida de autonomía. Los participantes han defendido un modelo de cuidados de larga duración más cercano a la comunidad y centrado en las necesidades de cada persona.
El debate también ha abordado la financiación estable, la formación de los profesionales y la evaluación de los resultados. El objetivo planteado por los expertos es que los servicios favorezcan la autonomía, el bienestar y la calidad de vida.
Prevenir la dependencia y coordinar la atención
Stefania Ilinca, experta de la OMS Europa, ha propuesto situar la promoción de la salud y la prevención en el centro de las políticas de envejecimiento. Para ello, ha defendido reforzar la Atención Primaria y detectar antes el deterioro funcional, cognitivo y mental.
Asimismo, ha reclamado itinerarios que conecten prevención, tratamiento, rehabilitación, cuidados de larga duración y atención paliativa. Su propuesta incluye ampliar los apoyos domiciliarios y comunitarios, utilizar tecnologías adecuadas y mejorar la formación y las condiciones laborales de los cuidadores profesionales, junto al apoyo a quienes cuidan de manera informal.
Desde Finlandia, Laura Pikkarainen, directora médica de servicios hospitalarios en Helsinki, ha defendido un plan compartido entre sanidad y servicios sociales. Ese modelo, según su planteamiento, debe contar con un coordinador identificado y un seguimiento de los cambios entre niveles asistenciales.
Pikkarainen también ha propuesto medir la calidad y la equidad a partir del acceso a los servicios, las necesidades sin cubrir, la carga familiar y las diferencias territoriales. Además, ha advertido de que la mejora de la continuidad asistencial debe evitar trasladar esas necesidades a las familias.
Por su parte, Francisco José Tarazona, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, ha defendido reforzar la hospitalización a domicilio, la rehabilitación y los cuidados intermedios. Los ha planteado como un puente entre el hospital y el hogar para facilitar altas seguras y recuperar capacidad funcional.
Tarazona ha propuesto, además, armonizar las definiciones e indicadores de estos recursos en Europa. También ha reclamado que sanidad y servicios sociales puedan compartir los datos y que el acceso sea equitativo.
Financiación estable y una propuesta de IVA del 4 %
La mesa sobre financiación y fiscalidad ha abordado los copagos, las diferencias tributarias entre servicios equivalentes y la distribución de recursos según las necesidades de cada persona.
Ignacio Fernández-Cid, presidente de FED, ha defendido que las prestaciones públicas se ajusten a la intensidad de los apoyos necesarios. También ha propuesto priorizar servicios profesionales que puedan seguirse y evaluarse por sus resultados, con un carácter más excepcional para las prestaciones económicas destinadas a cuidados familiares.
En materia fiscal, Fernández-Cid ha reclamado eliminar la diferencia entre servicios equivalentes que pueden tributar al 4 % o al 10 % de IVA. Su propuesta es aplicar un tipo reducido único del 4 % a todos los servicios de cuidados acreditados.
Desde Alemania, Pascal Tschörtner, director general de BPA, la asociación alemana de entidades de servicios sociales, ha defendido garantizar el acceso y la libre elección de la modalidad de cuidados. Ha planteado evitar que los copagos lo impidan, asegurar una financiación estable y reducir la burocracia.
Tschörtner también ha propuesto una competencia justa entre proveedores que favorezca la calidad, la eficiencia y la innovación.
Por su parte, Bram Wouterse, economista de la salud de Radboud University Medical Center, ha reclamado valorar los cuidados de larga duración por su coste y beneficio para el conjunto de la sociedad.
Entre sus propuestas figuran ampliar los servicios sociales en el domicilio y ajustar el acceso a las necesidades y a la capacidad económica. Asimismo, ha defendido medir qué modelos generan más bienestar y reducen otras cargas económicas y sociales.
Más apoyos en la comunidad y recursos centrados en la persona
Aad Koster, vicepresidente de European Ageing Network, ha defendido una transición desde los cuidados prestados principalmente en instituciones hacia apoyos integrados en la comunidad.
Su planteamiento sitúa en el centro a la persona y a su red familiar y social. También incluye adaptar el entorno, incorporar la prevención y los apoyos sociales, y conectar a las organizaciones de cuidados con las redes locales.
Teresa Martínez Rodríguez, coordinadora técnica de la Red CuidAs, ha reclamado que la transformación de los servicios produzca mejoras reales en la calidad de vida. Para ello, ha propuesto recursos comunitarios suficientes, coordinados, diversos y asequibles.
Martínez Rodríguez también ha defendido equipos estables, organizaciones más horizontales y una mayor dotación y formación de los profesionales. Además, ha reclamado una financiación sostenida y una evaluación que tenga en cuenta tanto los procesos como los resultados para las personas.
Sánchez-Ostiz, presidente de CEAPS, ha propuesto reforzar la atención domiciliaria y la rehabilitación funcional para prevenir la dependencia. Su planteamiento incluye un mínimo europeo de atención en el domicilio y que la rehabilitación funcional sea una prestación previa y exigible.
También ha defendido incorporar una valoración clínica común y objetivos funcionales en los planes de atención.
Finalmente, Sebastiano Capurso, presidente de ANASTE, ha planteado impulsar nuevos modelos residenciales y de vivienda para las personas mayores. Entre las experiencias mencionadas figuran el cohousing y las dementia villages.
Capurso ha propuesto abrir las residencias a nuevas fórmulas, reforzar el reconocimiento europeo de la cualificación profesional y garantizar que la tecnología vaya acompañada de tiempo suficiente de atención humana.
Evaluar los cuidados por la autonomía y el bienestar
Las propuestas expuestas en la convención comparten varios ejes: prevenir antes, integrar sanidad y servicios sociales, ampliar los cuidados en el domicilio y la comunidad, y profesionalizar el sector.
Los participantes también han defendido financiar los servicios con reglas estables y medir sus resultados en términos de autonomía, bienestar y calidad de vida. El debate ha planteado así valorar los cuidados más allá de su coste sanitario y atender a sus efectos sobre las personas y sus familias.

