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Castilla y León activa el censo de aves acuáticas invernantes para medir su estado de conservación en los humedales

La Junta realiza el recuento anual entre el 9 y el 21 de enero de 2026, con especial foco en los días 17, 18 y 19, para actualizar tendencias poblacionales y reforzar la protección de las zonas húmedas.

Castilla y León vuelve a poner el foco en sus lagunas, embalses y riberas. La Junta desarrolla esta semana el censo de aves acuáticas invernantes en Castilla y León, un seguimiento anual que permite conocer cómo evolucionan las poblaciones y qué papel juegan los humedales de la Comunidad como refugio invernal.

El operativo se realiza entre el 9 y el 21 de enero de 2026, con prioridad para los días 17, 18 y 19 de enero, cuando se concentra la mayor parte del trabajo de campo.

En el último recuento completo, efectuado en enero de 2025, el balance dejó cifras relevantes: 72.801 ejemplares, de 52 especies, registrados en 452 localidades. Esos datos sirven como referencia para comparar tendencias y anticipar medidas de conservación.

Un “termómetro” anual para las zonas húmedas

El censo funciona como una fotografía del invierno. Al repetirse cada año con la misma metodología y en puntos fijos, ofrece una base sólida para detectar cambios a medio y largo plazo. Además, ayuda a valorar la importancia de enclaves especialmente sensibles por su fragilidad.

Este trabajo se integra en el Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad en Castilla y León y se conecta con el Censo Internacional de Aves Acuáticas (IWC), coordinado por Wetlands International desde 1967, que se desarrolla cada enero en humedales de todo el mundo.

Un despliegue con decenas de equipos y más de 275 participantes

La coordinación corresponde a la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio. En 2025 participaron más de 275 personas entre agentes medioambientales, celadores, técnicos territoriales y personal de apoyo, una estructura que se mantiene como base para el recuento de 2026.

La clave, explican fuentes técnicas, está en sumar observación experta y registros comparables. Así, el censo de aves acuáticas invernantes en Castilla y León no solo cuenta aves: también orienta decisiones de gestión en humedales y espacios de alto valor ecológico.

Las especies más abundantes y los puntos con mayor concentración

El censo de 2025 reflejó que cinco especies dominaron el recuento: ánade azulón, grulla común, avefría europea, cerceta común y cuchara común. En conjunto, representaron el 70,5% del total detectado.

También destacó la concentración de ejemplares en grandes zonas húmedas. Entre los enclaves con más aves contabilizadas figuraron las lagunas de Villafáfila (Zamora) con 11.210, el azud de Riolobos (Salamanca) con 10.801 y complejos lagunares de Tierra de Campos en Palencia. En la provincia de León, el recuento señaló la balsa de Santa Cristina con 1.191 aves.

Además, el seguimiento registró especies menos habituales o escasas, como el morito común o la serreta chica, indicadores valiosos para interpretar cambios de distribución.

Menos ánsar común y porrón europeo, pero suben otras especies

Los datos recientes apuntan a una tendencia general negativa en la población invernante en los últimos años. Un ejemplo destacado es el ánsar común, que pasó de máximos históricos a un fuerte descenso, vinculado a cambios en sus rutas migratorias y a invernadas más cercanas en el centro y norte de Europa.

Otro caso a la baja es el porrón europeo, con una reducción significativa en el último tramo de seguimiento. Frente a estas caídas, el censo también evidencia incrementos notables en algunas especies: el tarro blanco y la garceta grande muestran una evolución positiva en el periodo analizado, lo que refuerza la necesidad de evaluar el conjunto con una mirada amplia y continuada.

Por qué este censo es clave para la conservación

El censo de aves acuáticas invernantes en Castilla y León sirve para:

  • Detectar tendencias poblacionales con datos comparables año a año.

  • Priorizar acciones en humedales por su valor para la invernada.

  • Aportar información útil para la gestión y la conservación regional.

  • Contribuir al cumplimiento de compromisos internacionales y a los inventarios estatales de biodiversidad.

Con el recuento de 2026 en marcha, la Comunidad actualiza un indicador esencial para entender el pulso de sus humedales en pleno invierno. Y, sobre todo, para anticipar decisiones que mantengan estos espacios como refugio para miles de aves cada temporada.

Fuente
Ahora León
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