El Ministerio de Cultura ha presentado este 17 de abril de 2026 el resultado de la restauración del trascoro de la Catedral de León, una de las piezas más destacadas del patrimonio monumental leonés. La actuación ha supuesto una inversión total de más de 470.000 euros, una cifra que se acerca al medio millón de euros, y devuelve protagonismo a una obra clave del siglo XVI.
La restauración del trascoro de la Catedral de León arrancó en octubre de 2024 y ha sido ejecutada por Talleres de Arte Granda bajo la coordinación del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). Solo la intervención directa sobre el conjunto escultórico y arquitectónico contó con un presupuesto de más de 420.000 euros.
Además, los trabajos ponen punto final a un proceso iniciado en 2019. Durante ese periodo se realizó una documentación exhaustiva del conjunto mediante tecnología láser, levantamiento fotogramétrico, mapas de daños, planos de intervención, análisis de materiales y estudios histórico-artísticos. Ese trabajo previo se prolongó durante tres años y ha servido de base para una restauración más precisa y respetuosa con la obra original.
El trascoro de la Catedral de León está considerado una de las obras cumbre del Renacimiento español. Concebido como un gran arco de triunfo en alabastro y madera, comenzó a construirse en 1577 bajo la dirección de Juan López, a partir de planos de Juan de Badajoz el Mozo, y su desarrollo continuó con Baltasar Gutiérrez. En su rica decoración, los especialistas sitúan también la influencia de Juan de Juni.
La necesidad de intervenir no era menor. El traslado del trascoro en 1746, desde el presbiterio hasta la nave mayor del templo, dejó uniones mal encajadas, roturas y pérdidas materiales. A eso se sumaron el desgaste del tiempo, el impacto de un incendio en 1966 y las huellas de restauraciones anteriores.
Por eso, la actuación ha sido integral. Los técnicos han acometido labores de limpieza, fijación de policromías, consolidación del soporte pétreo, unión de fragmentos, reintegraciones volumétricas y cromáticas, tratamiento de elementos metálicos y colocación de un nuevo sistema de iluminación para realzar el conjunto. La variedad de materiales, con presencia de caliza, alabastro y madera policromada, obligó a aplicar tratamientos específicos en cada zona.
Uno de los puntos más delicados de la intervención se localizó en la escultura policromada del Cristo Crucificado situada en el remate del trascoro. Los estudios detectaron grietas en la peana de piedra que podían comprometer su estabilidad estructural. Ante esa situación, se optó por sustituirla por otra nueva, con las mismas características formales y materiales, elaborada a partir de un modelo 3D.
La toma de decisiones se apoyó en un equipo multidisciplinar y en la participación de representantes del cabildo catedralicio. El resultado, según la información facilitada por Cultura, combina conservación material, estabilidad estructural y respeto al valor histórico y artístico de una pieza esencial para entender la historia de la Catedral de León.
Con esta restauración, León recupera una de sus imágenes patrimoniales más valiosas y refuerza el atractivo cultural de su catedral, uno de los grandes símbolos de la ciudad y del patrimonio histórico de Castilla y León.