
La organización agraria UCALE-COAG León ha manifestado hoy su preocupación por la respuesta institucional ante los incendios forestales que han arrasado miles de hectáreas en la provincia de León. Según la asociación, el fuego ha dejado una destrucción sin precedentes en el sector primario, afectando gravemente a la apicultura, ganadería extensiva y agricultura.
El impacto económico y social es severo. Más de 5.000 colmenas han sido calcinadas, lo que supone un golpe directo para un centenar de apicultores de comarcas como el Bierzo, La Cabrera, Omaña y Laciana. La organización estima que la recuperación de la producción apícola podría tardar entre cinco y ocho años, lo que compromete la viabilidad futura de este sector.
Además de las colmenas, los incendios han destruido cosechas de cereal, pastos e infraestructuras, agravando el proceso de despoblación y abandono del medio rural leonés.
Ayudas insuficientes y un llamamiento a la acción
Aunque UCALE-COAG valora positivamente la declaración de zona catastrófica y las 45 medidas de emergencia aprobadas por la Junta de Castilla y León, considera que estas acciones no están a la altura de la magnitud del daño.
Las ayudas, como los 5.500 € para empresas o los 18.000 € de tope máximo por explotación, son descritas como «insuficientes» por la organización, ya que no cubren ni de lejos las pérdidas totales de maquinaria, ganado y cultivos. Por ello, exigen una revisión urgente al alza de estos importes y la habilitación de líneas específicas de ayuda directa para los damnificados.
La asociación también reclama al Gobierno autonómico y al central una mayor coordinación de esfuerzos y financiación extraordinaria, que incluya la compensación por lucro cesante, la reposición de infraestructuras y la rehabilitación ambiental de las zonas afectadas.
Un plan de choque preventivo y un cambio de mentalidad
UCALE-COAG ha vuelto a denunciar la falta de prevención estructural y una gestión forestal insuficiente que, en su opinión, ha propiciado la magnitud de esta catástrofe. La organización exige un plan de choque preventivo permanente que integre al sector agrario—pastores, agricultores y ganaderos— como parte fundamental de la solución.
«León no puede permitirse seguir siendo una de las provincias más castigadas por los incendios año tras año,» señalan desde la organización. «Pedimos menos anuncios y más ejecución, más diálogo con el sector y menos improvisación. El mundo rural ha demostrado su compromiso con la tierra; ahora es el turno de las administraciones.»