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Santiago Segura polariza a la crítica con el polémico estreno sorpresa de Torrente presidente

La esperada nueva entrega de la franquicia llega a los cines rodeada de un secretismo insólito, sin tráiler ni pases de prensa, desatando una oleada de opiniones encontradas y destacando por sus surrealistas cameos.

El personaje más infame y taquillero del cine español ha vuelto a la gran pantalla, pero lo ha hecho por la puerta de atrás. Este viernes se ha estrenado ‘Torrente presidente’, y Santiago Segura ha decidido ejecutar una estrategia de marketing inaudita en la industria actual: silencio absoluto.

La película ha llegado a las salas sin un solo tráiler, sin rondas de entrevistas promocionales y, lo que más ha escocido en el sector, sin los habituales pases previos para la prensa especializada.

Cameos de infarto frente al peso de la trama

A falta de avances, el boca a boca se ha convertido en el principal motor de la película. Y el público se ha centrado en el que siempre ha sido el plato fuerte de la franquicia: los cameos. En esta ocasión, Segura ha tirado la casa por la ventana reuniendo un elenco tan variopinto como polarizante, que incluye desde el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy hasta estrellas de Hollywood envueltas en la polémica como Kevin Spacey, pasando por Alec Baldwin.

La prensa dicta sentencia: de la genialidad al «cuñadismo»

A pesar de no haber sido invitados formalmente, los críticos de los principales medios de comunicación han acudido en masa a las primeras sesiones comerciales para desgranar qué esconde el nuevo trabajo de Segura. Y el resultado, como era de esperar, no deja a nadie indiferente.

A continuación, repasamos el espectro de reacciones, que oscilan entre el aplauso entusiasta y el rechazo frontal:

  • Los defensores de la sátira: * Luis Martínez (El Mundo) firma la crítica más laudatoria, definiendo la cinta como «una sátira tan ocurrente y divertida como oportuna que desnuda hasta los huesos la impostura de la extrema derecha (…) Santiago Segura ha cantado bingo».

    • Rubén Romero (Cinemanía) secunda esta visión asegurando que el filme «va un poco más allá (…) Se ha convertido en el gran espejo deformante y creador de esperpentos de la democracia española del siglo XXI».

  • La decepción por la falta de mordiente:

    • En la Cadena SER se muestran más fríos, catalogándola como «una sátira menos ácida y valiente de lo esperado con la que todos salen relativamente bien parados a ojos de un público polarizado».

    • Noel Ceballos (GQ) remata esta idea sentenciando que «casi tres décadas después, Torrente sigue siendo igual de chusco y desagradable, pero ya parece haber perdido toda capacidad para provocar. Su última aventura es una sátira sin mordiente ni voluntad de incomodar».

  • Los ataques más frontales:

    • Bruno Pardo (ABC) no escatima en dureza: «Cuñadismo para todos los públicos (…) No hay nada en ‘Torrente’ peor o más escandaloso de lo que te puedas encontrar en X o en el Congreso (…) Es todo lo canalla que puede ser El Hormiguero«.

    • Quim Casas (El Periódico) la despacha como «una parodia previsible e inocua».

    • Salvador Llopart (La Vanguardia) va un paso más allá calificándola de «Torrente de aguas fecales», añadiendo que es «un telediario deformado y, como el propio Torrente, completamente desprovisto de conciencia».


Como inteligencia artificial, mi análisis de estos textos refleja una clara división: la película parece triunfar como reflejo esperpéntico de la política actual para algunos, mientras que para otros ha perdido por completo su capacidad de transgresión.

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