Para entender la obsesión de la Casa Blanca y el interés silencioso pero constante de China por Groenlandia, hay que mirar más allá de la estrategia militar clásica. La isla es, en términos geológicos, un «banco central» de las materias primas necesarias para la transición energética y digital del siglo XXI. El retroceso de la capa de hielo, acelerado por el cambio climático, está haciendo accesible lo que durante milenios fue inalcanzable.
1. Tierras Raras: El nuevo petróleo del siglo XXI
El activo más codiciado de Groenlandia no es el petróleo, sino las Tierras Raras (REE, por sus siglas en inglés). A pesar de su nombre, no son escasas, pero es extremadamente difícil encontrarlas en concentraciones rentables y separarlas sin un coste ambiental masivo.
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El yacimiento de Kvanefjeld (Kuannersuit): Situado en el sur de la isla, es considerado el segundo depósito de tierras raras y óxido de uranio más grande del mundo. Se estima que contiene más de 1.000 millones de toneladas de mineral.
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Elementos clave:
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Neodimio (Nd) y Praseodimio (Pr): Vitales para fabricar imanes permanentes de alto rendimiento. Sin ellos, no funcionan los motores de los coches eléctricos (EV) ni las turbinas de los generadores eólicos.
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Disprosio (Dy) y Terbio (Tb): Esenciales para que dichos imanes operen a altas temperaturas, cruciales tanto en vehículos eléctricos como en sistemas de guía de misiles.
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El factor China: Actualmente, China procesa cerca del 85-90% de las tierras raras del mundo. Estados Unidos ve en Groenlandia la única opción viable a corto plazo para romper ese monopolio y asegurar la cadena de suministro de su industria tecnológica y de defensa (un caza F-35 requiere unos 417 kg de tierras raras).
2. Uranio: La energía de la discordia
En Groenlandia, las tierras raras suelen aparecer mezcladas geológicamente con uranio. Esto añade una capa de complejidad técnica y política.
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Potencial: Kvanefjeld es también uno de los mayores depósitos de uranio sin explotar. Su extracción convertiría a Dinamarca (o a quien controle la isla) en un jugador clave en el mercado de combustible nuclear.
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El obstáculo: La extracción de tierras raras implica necesariamente extraer uranio como subproducto radiactivo. Esto ha generado una fuerte oposición local por miedo a la contaminación de los fiordos, pero para EE. UU., asegurar fuentes de uranio es una prioridad de seguridad nacional ante la inestabilidad de otros proveedores globales.
3. Hidrocarburos: La reserva estratégica
Aunque las energías renovables dominan el discurso, los combustibles fósiles siguen siendo un pilar de seguridad.
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Estimaciones: El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó que el noreste de Groenlandia podría albergar hasta 31.000 millones de barriles de petróleo equivalente en gas y crudo.
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Viabilidad: A diferencia de las tierras raras, la extracción de petróleo offshore en el Ártico es extremadamente costosa y peligrosa debido a los icebergs. Sin embargo, en un escenario de precios altos o bloqueo de rutas tradicionales, estas reservas pasan de ser «no rentables» a «estratégicas».
Tabla: ¿Para qué sirve cada mineral groenlandés?
| Mineral / Recurso | Aplicación Civil (Economía Verde) | Aplicación Militar / Estratégica |
| Neodimio / Praseodimio | Motores de Tesla/BYD, aerogeneradores. | Motores de drones, sistemas de propulsión naval. |
| Disprosio | Electrónica de consumo, reactores. | Sistemas de guía láser, aviónica de cazas. |
| Uranio | Centrales nucleares civiles. | Propulsión de submarinos nucleares, armas. |
| Zinc y Plomo | Infraestructura, galvanizado, baterías. | Munición, blindaje, logística militar. |
Conclusión: Soberanía vs. Suministro
La presión de Donald Trump y la respuesta militar europea no se deben solo a una cuestión de banderas. Quien controle Groenlandia controla el grifo de los materiales que definirán la tecnología de las próximas décadas.
Para China, invertir en mineras en Groenlandia (como intentó a través de Shenghe Resources) era una forma de extender su «Ruta de la Seda Polar». Para Estados Unidos, impedir eso y asegurar el acceso directo es una cuestión de supervivencia industrial. La isla ha dejado de ser una periferia helada para convertirse en la mina a cielo abierto más importante de la geopolítica occidental.
