El panorama político nacional se ha visto sacudido por las recientes tragedias ferroviarias en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Girona). El descarrilamiento de un tren de alta velocidad de la operadora Iryo el pasado domingo, que se cobró la vida de 45 personas, ha situado al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, en el ojo del huracán.
En una entrevista concedida al diario El País, Puente ha roto su silencio para calificar de «ofensiva» la estrategia de ciertos sectores mediáticos y de la oposición que intentan equiparar su gestión con la de Carlos Mazón durante la catástrofe de la DANA en octubre de 2024.
«No hay ni un solo punto comparable»
El ministro ha mostrado su firme malestar ante lo que considera un intento de desgaste político por parte del Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo. Según Puente, la comparación carece de fundamento ético y operativo:
-
Presencia inmediata: Puente asegura que recibió el aviso a las 20:00 horas del domingo y que a las 20:30 ya se encontraba en el centro de control de Adif en Atocha.
-
Gestión ininterrumpida: «Salí de mi casa el domingo y volví el martes por la noche con la misma ropa», ha declarado para subrayar su implicación directa.
-
Transparencia: El ministro recordó su comparecencia de más de dos horas ante los medios, flanqueado por expertos, para responder a todas las dudas técnicas.
El contraste con el ‘caso Mazón’
Óscar Puente ha marcado distancias insalvables con la actuación del expresidente de la Generalitat Valenciana. Mientras que Mazón fue cuestionado por su ausencia durante horas críticas de la DANA —recordada por su comida con la periodista Maribel Vilaplana—, el titular de Transportes sostiene que él estuvo «al frente de sus responsabilidades en todo momento».
«A Mazón nadie le culpa de la DANA, se le culpa de no estar en su puesto. Si ese es el listón, yo estoy muy lejos», afirmó con contundencia, rechazando la idea de que su actuación haya podido contribuir a generar más daño.
Una «cacería política» en medio del duelo
A pesar de la magnitud de la tragedia y el impacto emocional en el país, el ministro se muestra convencido de que las peticiones de dimisión son prematuras e interesadas. Para el Ejecutivo, lo prioritario es determinar las causas técnicas del siniestro antes de dirimir responsabilidades políticas adicionales.
Puente concluye que se enfrenta a una «cacería» que utiliza el dolor de las víctimas para enturbiar el trabajo de su ministerio, reafirmando que no se ha «escondido» y que seguirá dando explicaciones conforme avance la investigación de los peritos ferroviarios.