El Sindicato de Técnicos de Enfermería (SAE) se suma este año al Día Europeo de la Protección de Datos para reforzar un mensaje directo a quienes trabajan en la sanidad: proteger la información del paciente no es una recomendación, es un deber profesional. El aviso llega en un momento en el que la digitalización de historiales, la atención en equipo y la presión asistencial multiplican los riesgos de accesos indebidos o comentarios fuera de lugar, tanto en centros públicos como privados.
La organización sindical recuerda que la protección de datos en el ámbito sanitario afecta a cualquier entorno asistencial: hospitales, centros de salud y residencias, también en provincias como León, donde la rutina diaria exige extremar la prudencia con pantallas, documentos y conversaciones en zonas comunes.
Un marco legal que no deja dudas
El SAE señala tres pilares normativos que sostienen la protección de datos en el sistema sanitario: el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), la Ley Orgánica 3/2018 y la Ley 41/2002, que regula la autonomía del paciente y la documentación clínica. En conjunto, estas normas establecen medidas de seguridad estrictas y delimitan responsabilidades sobre el uso y acceso a la información sanitaria.
En esa línea, la Ley 41/2002 fija el deber de reserva y el deber de secreto para el personal que accede a datos de la historia clínica en el ejercicio de sus funciones. En otras palabras: acceder “por curiosidad” no está justificado.
Quién puede acceder a una historia clínica (y quién no)
El principio es claro: solo debe acceder a la información quien lo necesite para garantizar la asistencia y mejorar el bienestar del paciente. Cualquier acceso ajeno al equipo asistencial o sin justificación operativa puede suponer una vulneración de la protección de datos en el ámbito sanitario.
El sindicato advierte de que estas conductas pueden derivar en sanciones disciplinarias, multas económicas e incluso implicaciones penales por revelación de secretos en los casos más graves. La confidencialidad, insiste el SAE, es una barrera de seguridad tan importante como cualquier protocolo clínico.
“Compromiso legal y ético”: el mensaje del SAE
“Queremos aprovechar esta fecha para recordar a los profesionales sanitarios que la legislación les obliga a mantener un compromiso legal y ético con el tratamiento de datos sanitarios”, ha afirmado Daniel Torres, secretario de Acción Social y Formación del SAE, al subrayar el carácter especialmente sensible de esta información.
En su comunicación, el sindicato remarca que el tratamiento de datos de salud debe hacerse con garantías y respeto a los derechos del paciente, especialmente en situaciones cotidianas que parecen inocuas, como comentar un caso en un pasillo, dejar documentación visible o no cerrar sesión en un equipo compartido.
Consentimiento, asistencia sanitaria y situaciones de urgencia
En la práctica, el tratamiento de datos de salud puede apoyarse en distintas bases legales y no siempre depende del consentimiento del paciente cuando se trata de prestar atención sanitaria dentro del marco normativo. Así lo explica la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) en su guía dirigida al sector sanitario, donde detalla supuestos habituales de tratamiento ligado a la asistencia.
Aun así, el recordatorio del SAE se centra en una idea clave: minimizar accesos, justificar cada consulta y mantener el secreto profesional como norma diaria, con especial cuidado cuando hay urgencias, derivaciones o intercambio de información entre unidades.
Buenas prácticas que evitan problemas
Para reforzar la protección de datos en el ámbito sanitario, los expertos suelen insistir en gestos simples, pero decisivos:
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Bloquear pantalla y cerrar sesión al dejar un puesto.
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Evitar hablar de pacientes en ascensores, pasillos o cafeterías.
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No compartir datos por canales no autorizados (apps personales, fotos de informes).
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Acceder a la historia clínica solo si está justificado por la asistencia.
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Revisar quién hay alrededor antes de mostrar información en pantalla.
En el fondo, la privacidad no es un trámite: es una condición básica de confianza. Y esa confianza, recuerdan desde el SAE, también se construye “en pequeño”, en cada turno.