La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ha presentado este jueves su informe de perspectivas, donde las previsiones económicas de la OCDE 2026 reflejan un escenario de contrastes. A pesar del complejo entorno geopolítico derivado del conflicto en Irán y el papel de actores como EE. UU. e Israel, la economía mundial muestra una resistencia inesperada. El organismo mantiene el crecimiento del PIB global en un 2,9% para el presente ejercicio, consolidando una fase de estabilización necesaria tras los últimos choques de oferta.
El impacto del conflicto en Oriente Próximo y la energía
La guerra y el bloqueo del estrecho de Ormuz han alterado significativamente los mercados de materias primas. Según advierte el organismo, esta situación está golpeando directamente la logística de los fertilizantes y elevando los precios de la energía a niveles que obligan a recalibrar las estrategias nacionales.
Esta escalada de precios prolongará las presiones inflacionistas más de lo previsto originalmente. De hecho, la previsiones económicas de la OCDE 2026 estiman ahora que la inflación general en las economías avanzadas del G-20 alcanzará el 4,0%, lo que representa un repunte de 1,2 puntos respecto a los cálculos de finales del año pasado. Los expertos señalan que esta «lucha de fuerzas» entre la inversión tecnológica y el encarecimiento energético definirá el éxito de los bancos centrales en los próximos meses.
España se consolida como referente de resiliencia en la Eurozona
En el análisis pormenorizado por países, España destaca por su fortaleza relativa. Aunque la organización ha ajustado levemente a la baja el crecimiento del PIB español al 2,1% para 2026 (una décima menos que en la anterior proyección), el país sigue operando como el principal motor del bloque comunitario.
Mientras economías de peso como Alemania y Francia ven sus pronósticos reducidos hasta un escaso 0,8%, España logra mantener una distancia competitiva considerable. Las previsiones económicas de la OCDE 2026 sugieren que el consumo interno y la producción industrial española están amortiguando mejor el endurecimiento de las condiciones financieras globales que sus vecinos directos.
Recomendaciones para la sostenibilidad fiscal
Ante este panorama, la OCDE ha sido tajante en sus recomendaciones para los responsables políticos:
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Vigilancia monetaria: Los bancos centrales deben asegurar que las presiones subyacentes se mantengan contenidas ante la volatilidad del gas y el petróleo.
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Disciplina fiscal: Es imperativo salvaguardar la sostenibilidad de las cuentas públicas, especialmente dado el aumento del gasto necesario en defensa y el alto volumen de deuda soberana.
El informe concluye con una advertencia: si los precios energéticos subieran un 25% adicional por un recrudecimiento del conflicto, el PIB mundial podría sufrir un recorte de medio punto, complicando el aterrizaje suave de la economía internacional.