
La crisis sanitaria animal que afecta a Cataluña ha dado un salto cualitativo y preocupante este martes. El Departamento de Agricultura ha confirmado la detección de 7 nuevos positivos de Peste Porcina Africana (PPA) en jabalíes, elevando la cifra total a 162 ejemplares infectados desde el inicio del brote el pasado 28 de noviembre.
El dato más alarmante no es el número, sino la ubicación: la aparición de un ejemplar infectado en Sant Feliu de Llobregat, fuera del perímetro de seguridad establecido hasta la fecha, ha dinamitado la estrategia de contención previa. Este hallazgo confirma que el virus ha alcanzado la zona montañosa de «Can Castellví», situada ya dentro del término municipal de Barcelona.
Alerta máxima en 15 municipios
La entrada del virus en la capital catalana y su expansión hacia el sur de la sierra de Collserola ha forzado a las autoridades a ampliar la Zona de Alto Riesgo, que ahora engloba a un total de 15 municipios.
Este cambio de escenario ha obligado a un cambio de escala en el operativo. El Govern ha solicitado al Estado un refuerzo urgente de recursos para replicar el «modelo de aislamiento» que funcionó en el foco norte. Las infraestructuras viarias se convertirán en barreras físicas: se reforzará el cierre de la autopista AP-7 y se levantará un segundo vallado perimetral en la margen derecha del río Llobregat, aprovechando el trazado de la autovía A-2 y las vías del AVE para evitar que la enfermedad salte a la Serralada de Marina o el Maresme.
Drones, UME y ‘Pig Brigs’: una operación de guerra
Ante la orografía compleja de Collserola y la densidad urbana, la Generalitat ha pedido al Ministerio de Agricultura una dotación tecnológica excepcional. El plan incluye:
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Tecnología militar: Uso de drones con visión nocturna y cámaras térmicas para localizar cadáveres y monitorizar piaras en zonas abruptas.
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Intervención de la UME: Se ha solicitado el despliegue de la Unidad Militar de Emergencias para agilizar la extracción de cadáveres bajo estrictos protocolos de bioseguridad.
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Apoyo del SEPRONA: La Guardia Civil garantizaría la seguridad jurídica y el bienestar animal durante las operaciones.
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Trampas masivas: Se ha reclamado a la empresa pública TRAGSA la instalación de trampas «pig brig» de última generación para reducir drásticamente la densidad de jabalíes, una medida vital para proteger a las granjas de porcino doméstico y salvaguardar las exportaciones del sector.
Prohibido el acceso al bosque
La situación conlleva restricciones inmediatas para la ciudadanía. Queda totalmente prohibido el acceso al medio natural en las zonas marcadas de los municipios afectados para evitar que senderistas o ciclistas dispersen el virus involuntariamente.
Asimismo, los ayuntamientos aplicarán medidas de «sanidad urbana»:
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Colonias felinas: Control estricto de la alimentación para no atraer jabalíes a las ciudades.
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Basuras: Instalación de sistemas de seguridad en contenedores para impedir que la fauna salvaje acceda a restos orgánicos.
Actualmente, 100 efectivos de los Agentes Rurales trabajan a destajo en un operativo de vigilancia 24 horas, habiendo realizado ya 185 intervenciones de vallado para sellar pasos de fauna. La prioridad es clara: blindar la economía y la sanidad animal catalana antes de que el virus se vuelva incontrolable en el área metropolitana.