El Departamento de Guerra de Estados Unidos ha ejecutado un cambio estructural en su política de salud interna al eliminar el requisito de vacunar a los soldados contra la gripe. Hasta la fecha, esta inmunización era una medida obligatoria para todo el personal de las fuerzas armadas; sin embargo, a partir de esta semana, la administración lo ha transformado en una decisión personal.
«Devolver la libertad» a las tropas
El actual secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha sido el encargado de firmar la orden que deroga este requisito. Hegseth ha justificado la medida calificando la obligatoriedad anterior como un atentado contra las convicciones religiosas y la libertad de elección de los uniformados.
En sus declaraciones, el secretario ha sido especialmente crítico con la gestión precedente:
«Bajo la desastrosa Administración Biden, el Pentágono libró una guerra implacable contra nuestros soldados, incluyendo la negación de su autonomía médica básica y la libertad de expresar sus creencias», afirmó Hegseth.
Un cambio de paradigma en la salud militar
Bajo el criterio de la nueva dirección del Pentágono, la obligación de que el 100% de los efectivos reciba la vacuna contra la gripe carece de racionalidad técnica y estratégica. Aunque la orden permite que quien lo desee acceda a la dosis, Hegseth ha mantenido una postura escéptica, sugiriendo que un soldado «no debería» administrarse la inyección, aunque el Gobierno respetará su decisión.
«Si usted cree que la vacuna le conviene, es libre de ponérsela. No debería, pero no le obligaremos porque su cuerpo, su fe y sus convicciones son innegociables», aseveró el secretario durante su comparecencia.
Fin de la «era de traición» y rebaja de estándares
Este movimiento se enmarca en un contexto de desmantelamiento de las políticas sanitarias establecidas durante la pandemia. Hegseth ha tildado las políticas previas, especialmente las relacionadas con el COVID-19, como una «era de traición» que, según sus palabras, ya ha finalizado.
El Pentágono argumenta que la eliminación de estos «mandatos absurdos» busca recuperar la capacidad de combate de las tropas, evitando bajas por procesos administrativos relacionados con la salud preventiva.
Esta decisión del Departamento de Defensa se suma a una tendencia creciente en el país. En los últimos meses, Estados Unidos ha ido rebajando los estándares de vacunación en otros ámbitos, habiendo eliminado ya del calendario infantil inyecciones contra enfermedades como la meningitis o la hepatitis. La medida promete reabrir un intenso debate sobre la salud pública y la operatividad de las fuerzas de defensa más grandes del mundo.

