La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha asestado un duro golpe a Repsol. El organismo regulador ha impuesto una sanción de 20,5 millones de euros a varias filiales de la petrolera (Repsol Comercial, Solred y Campsa) tras acreditar un abuso de su posición de dominio en el mercado mayorista de combustibles durante el convulso año 2022.
La estrategia del «estrechamiento de márgenes»
Según el comunicado de la CNMC, Repsol aprovechó la crisis de precios derivada de la guerra de Ucrania para implementar una táctica de estrechamiento de márgenes comerciales, una práctica prohibida por la legislación española y europea.
La estrategia fue doble: por un lado, incrementó de forma generalizada los precios de venta mayorista a las estaciones de servicio independientes; por otro, bajó los precios en sus propias gasolineras para los clientes que repostasen gasóleo A (GOA). Esta maniobra resultó especialmente dañina para las estaciones low cost, situadas a menudo en corredores estratégicos de transporte, que vieron cómo sus ventas caían drásticamente en favor de Repsol.
Veto a las licitaciones públicas
La sanción no es solo económica. Competencia ha impuesto a Repsol la prohibición de contratar con la Administración Pública durante un periodo de seis meses. Este veto afectará específicamente a las licitaciones de suministro de gasóleo A, un mercado clave para la compañía.
El organismo subraya que la conducta es «especialmente grave», ya que los competidores afectados eran precisamente aquellos que contribuían a dinamizar los precios en zonas de alta demanda y áreas fronterizas.
Repsol tacha la resolución de «parcial»
La respuesta de la petrolera no se ha hecho esperar. Repsol ha anunciado que recurrirá la sanción ante la justicia, calificando el relato de la CNMC como «parcial y descontextualizado».
Desde la entidad defienden que su actuación en 2022 respondió a un contexto excepcional y que sus políticas de descuentos se diseñaron para beneficiar al consumidor final en un momento de máxima presión inflacionista, negando rotundamente que su objetivo fuera excluir a la competencia.