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Mentiras históricas: El arte de engañar a la memoria colectiva

Desde la estatura de Napoleón hasta los cuernos vikingos: Desmontamos los mitos que siempre creíste ciertos

A menudo, la repetición de un dato acaba convirtiéndolo en verdad universal, pero si rascamos un poco en los archivos, descubrimos que la realidad es mucho más fascinante que el mito. En Activos y Felices nos gusta mantener la mente despierta, por eso hoy analizamos esas falacias que han quedado grabadas en nuestra memoria colectiva.

1. El falso complejo de Napoleón

La imagen de un Napoleón Bonaparte bajito y acomplejado es, en realidad, un éxito de la propaganda británica de la época. Tras su autopsia en 1821, se confirmó que medía 1,69 metros. Para principios del siglo XIX, esa era una estatura totalmente normal, incluso superior a la media. Los caricaturistas ingleses se encargaron de «encogerlo» en los dibujos para ridiculizar al líder francés.

2. La Muralla China: Invisible desde el cielo

Es una de las frases más repetidas: «Es la única construcción humana visible desde el espacio». Es falso. Aunque es grandiosa en longitud, su anchura y sus colores (que se mimetizan con el entorno) la hacen invisible al ojo humano desde la órbita terrestre sin ayuda de lentes potentes.

3. Vikingos: Guerreros sin cuernos

Si cierras los ojos e imaginas a un vikingo, lo verás con un casco con cuernos. Pues bien, toca borrarlos. Los cascos con cuernos fueron una recreación ficticia para una ópera de Wagner en el siglo XIX. En la realidad, eran guerreros prácticos que jamás habrían llevado un adorno que les facilitara ser agarrados o golpeados en combate.

4. La injusta fama de Antonio Salieri

La película Amadeus de Milos Forman es una obra maestra, pero trató muy mal a Salieri. El músico no era un villano consumido por los celos; era un rival respetado y, en gran medida, amistoso con Mozart. Además, Mozart nunca se llamó «Amadeus» oficialmente; era su apodo (Amado por Dios), ya que su nombre real era Joannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart.

5. Las «Doncellas de Hierro»: Invento de circo

El famoso instrumento de tortura con pinchos internos no pertenece a la Inquisición medieval. Fue un invento del siglo XVIII creado como una atracción morbosa para circos y museos. La Edad Media fue oscura, pero no inventó este artilugio.

6. Einstein y el mito del mal estudiante

Es el consuelo preferido de quienes suspenden: «Incluso Einstein era malo en matemáticas». Sentimos decirte que es mentira. Albert Einstein demostró un talento excepcional para la física y las matemáticas avanzadas desde muy joven. El mito nació de un mal examen de ingreso y un cambio en el sistema de calificación suizo que confundió a los historiadores.

7. Dinosaurios y humanos: Una cita imposible

El cine nos ha hecho creer que combatíamos contra el T-Rex. Nada más lejos de la realidad: entre la extinción de los dinosaurios y la aparición de los primeros humanos hay una brecha de más de 60 millones de años. Jamás coexistieron.

8. El cinturón de castidad: Ficción victoriana

Se nos enseñó que los caballeros cruzados dejaban a sus esposas bajo llave con este cinturón. En realidad, estos objetos se inventaron en el siglo XIX como una curiosidad religiosa para evitar la masturbación o simplemente como fetiches. En el Medievo no existen registros de su uso.

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