
El dolor crónico es una enfermedad que afecta a más de seis millones de personas adultas en España, un problema de salud pública reconocido por la Organización Mundial de la Salud desde 2007. Este tipo de dolor, que persiste más allá del tiempo normal de curación, impacta negativamente en la calidad de vida, el trabajo y las relaciones sociales de quienes lo padecen, siendo las mujeres las más afectadas (61%).
A diferencia del dolor agudo, una señal de alarma clara y localizada, el dolor crónico se define por su persistencia en el tiempo y por afectar severamente la esfera emocional, familiar y laboral, según la Asociación Internacional de Estudio del Dolor (IASP). Los dichos populares como «si no te duele nada, es que estás muerto» reflejan una resignación cultural ante una dolencia que, en muchos casos, puede ser tratada de forma más efectiva.
Dolor y neurofisiología: un nuevo paradigma
Tradicionalmente, el tratamiento del dolor crónico se ha centrado en el manejo farmacológico y en técnicas pasivas. Sin embargo, los especialistas abogan cada vez más por un cambio de paradigma. Óscar Rodríguez Nogueira, fisioterapeuta y profesor de la Fundación Universitaria del Bages, destaca en la reciente charla «Vivir con dolor crónico», organizada por el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de La Rioja, que la educación en neurofisiología del dolor tiene un efecto terapéutico crucial.
«Recientes estudios indican que entender y educar a las personas en la neurofisiología de su dolor, explicarles lo que les pasa y cómo funciona, mejora su dolencia y por lo tanto tiene un efecto terapéutico», afirma Fernandez Alonso
El especialista explica que el dolor no siempre se corresponde con un daño real en los tejidos. Nuestro sistema nervioso, en ocasiones, puede «evaluar un daño donde no lo hay», creando una memoria del dolor. Esto se observa en casos como el dolor del miembro fantasma, donde la sensación persiste tras la amputación.
El enfoque propuesto por Fernandez Alonso es un tratamiento activo y personalizado. Se trata de empoderar al paciente, ayudándole a superar el miedo al movimiento y a la actividad. El objetivo es que la persona se «active, se mueva y retome algunas actividades que le gusten, restando sensibilidad a lo que pueda resultarle doloroso».
Dolor Nociceptivo vs. Neuropático
El dolor crónico se puede clasificar principalmente en dos tipos:
- Dolor nociceptivo: Proviene de un daño físico en los tejidos (músculos, huesos, articulaciones, etc.) y se relaciona con enfermedades o accidentes.
- Dolor neuropático: Surge de una «falla» en el propio sistema nervioso, como en la neuropatía diabética o la neuralgia post-herpética, donde la sensación de dolor (quemazón, descargas eléctricas) se produce sin una lesión evidente.
Además, existen dolores mixtos, como la lumbalgia o el dolor oncológico, que combinan componentes de ambos tipos. La clave, según los expertos, no reside solo en el tipo de dolor, sino en la respuesta individual a este y la necesidad de un enfoque integral que combine tratamientos farmacológicos y no farmacológicos, con un énfasis creciente en la comprensión y activación del paciente.