Los ríos de la provincia dan un respiro. El Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) ha acordado reducir al nivel 1 el Plan de Protección Civil de Castilla y León ante el riesgo de inundaciones (INUNCYL) en la provincia. La decisión llega tras constatar una evolución favorable de los caudales y la ausencia de incidencias graves en las últimas jornadas, permitiendo relajar las medidas de emergencia que mantenían en vilo a numerosas poblaciones.
El delegado territorial de la Junta, Eduardo Diego, acompañado por el subdelegado del Gobierno, Héctor Alaiz, ha comunicado que la medida responde a la «tendencia positiva general» de los cauces. No obstante, las autoridades insisten en que no es momento de bajar la guardia: se mantiene una vigilancia preventiva estricta ante los efectos del deshielo y la inestabilidad meteorológica prevista.
Situación por cuencas
Aunque el riesgo ha disminuido, el mapa de la provincia sigue salpicado de puntos de atención.
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Cuenca del Miño-Sil: Es la que presenta mayor complejidad. Las estaciones de Matarrosa, Requejo y Ponferrada se mantienen en nivel naranja, con riesgo de repuntes asociados a nuevas lluvias. Toreno, por su parte, continúa en nivel amarillo.
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Cuenca del Duero: La situación es más estable, aunque permanecen en nivel amarillo ocho estaciones: Cebrones del Río, Santa Marina del Rey, Sena de Luna, La Magdalena, Omaña, León, Villalobar y Secos.
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Cuenca Cantábrica: La estación de Ribota se encuentra en amarillo, aunque los técnicos descartan riesgo de desbordamiento en este punto.
Gestión de los embalses
La regulación hidráulica está siendo clave para amortiguar las avenidas. El embalse de Villameca ha reducido su desembalse hasta los 7 m³ por segundo, reservándose la posibilidad de ajustes puntuales según las entradas de agua para evitar daños aguas abajo.
Por su parte, en el embalse de Barrios de Luna, se está aplicando una estrategia de regulación progresiva. El desembalse combinado se sitúa en torno a los 50 m³ por segundo, una cifra que se mantiene por debajo de los umbrales de riesgo y que busca prevenir incrementos bruscos ante posibles cambios en el tiempo.
«Han sido días complejos, pero la situación evoluciona favorablemente», ha destacado Eduardo Diego, quien matizó que el descenso al nivel 1 no implica el fin de la precaución ante «posibles complicaciones en el futuro».