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León frente al espejo de la demografía: la provincia ya roza los 280 mayores por cada 100 menores

La provincia de León se consolida como uno de los epicentros del invierno demográfico en España. Según el último informe sobre Envejecimiento y edadismo laboral presentado por la Fundación Adecco, con datos del INE, León ha alcanzado un índice de envejecimiento del 277,8%. Esta cifra supone que en tierras leonesas ya se contabilizan casi 278 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, situándose muy por delante de la ya de por sí preocupante media nacional (148%).

A nivel autonómico, Castilla y León ha experimentado en 2025 el mayor crecimiento de toda su serie histórica, alcanzando un índice global del 230,7%. Dentro de este ranking regional, León ocupa la segunda posición, solo superada por Zamora (340,9%), que ostenta el récord nacional.

Un desequilibrio que se acelera

La realidad leonesa es el resultado de una «tormenta perfecta» demográfica: una natalidad bajo mínimos, una esperanza de vida al alza y, fundamentalmente, la salida de población joven hacia otros territorios en busca de las oportunidades laborales que la provincia no ha logrado consolidar.

Desde el año 2020, cuando el número de mayores ya duplicaba al de jóvenes en la comunidad, la tendencia no ha hecho más que acelerarse, disparándose un 14% en el último lustro. Este fenómeno no es solo una curiosidad estadística; redefine por completo el tejido social y económico de León, planteando un desafío inmediato para el mercado laboral local.

El talento sénior: de opción a necesidad urgente

Ante la falta de relevo generacional, el informe de la Fundación Adecco advierte de que la supervivencia del tejido productivo leonés depende de un cambio de mentalidad radical: la apuesta por el talento sénior.

Pese a que la fuerza laboral es cada vez más veterana, el mercado de trabajo en León sigue perpetuando barreras de edadismo. Los profesionales mayores de 45 años se enfrentan a prejuicios que los vinculan erróneamente con la obsolescencia tecnológica o falta de dinamismo. Esto provoca que el desempleo en estas edades tienda a cronificarse: en España, el 48,5% de los parados mayores de 45 años son de larga duración, una cifra que en provincias tan envejecidas como León se convierte en un drama social y económico.

Un pilar para la resiliencia de León

El Observatorio de la Vulnerabilidad subraya que impulsar la permanencia y reincorporación de los profesionales sénior podría reducir significativamente la brecha de relevo generacional. Para una provincia como León, desaprovechar la experiencia y capacidad productiva de los mayores de 45 años no es solo un error ético, sino un riesgo para la sostenibilidad de su economía a medio plazo.

«Resulta esencial impulsar el talento sénior como una condición indispensable para asegurar la capacidad del tejido productivo», concluye el informe. León, con su pirámide poblacional invertida, se convierte así en el banco de pruebas donde el mercado laboral deberá aprender, por la fuerza de los datos, que la edad no puede seguir siendo un factor de exclusión.

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