El Servicio de Publicaciones de la Universidad de León (ULE) ha editado el libro Exvotos leoneses. La colección del santuario de Nuestra Señora de Castrotierra, una obra que documenta y pone en valor una de las manifestaciones más singulares de la devoción popular leonesa. El volumen, firmado por el historiador del arte José Luis de las Heras Alija, se convierte en una herramienta útil para estudiar la historia de la religiosidad, pero también para entender cómo vivían, vestían y sentían los vecinos de la zona.
La publicación forma parte del número 6 de la colección Xeira/Yera de la Cátedra de Estudios Leoneses (CELe). Además, ofrece una mirada amplia y ordenada sobre las ofrendas depositadas durante siglos en el santuario de Nuestra Señora de Castrotierra, un enclave de gran simbolismo en la provincia.
Los exvotos son pequeñas ofrendas religiosas que los fieles entregan en santuarios, iglesias o ermitas como muestra de agradecimiento por un favor recibido, una curación o un supuesto milagro. Pueden adoptar muchas formas. Hay cuadros, figuras, prendas, fotografías, joyas y objetos cotidianos. Todos ellos reflejan la relación entre la fe y la vida diaria.
En este sentido, la obra no se limita a catalogar piezas. También explica el valor humano de cada una de ellas. En la presentación del libro, Javier García de Cabo, procurador de la Tierra por Castrillo de los Polvazares, destaca que el estudio busca no solo conservar una tradición, sino también acercar al lector a la dimensión personal de estos testimonios. Detrás de cada exvoto, subraya, hay una historia de gratitud, miedo, esperanza o alivio.
Esa misma idea recorre todo el volumen. De hecho, el libro muestra cómo la devoción se transforma en arte popular y, al mismo tiempo, en una fuente histórica de primer orden. Gracias a estos objetos, hoy es posible reconstruir aspectos del pasado rural leonés que apenas aparecen en otros documentos.
Uno de los elementos más llamativos es el relacionado con las mortajas. Se trata de la ropa o sábana destinada a amortajar a una persona fallecida. Sin embargo, en algunos casos, quienes sanaban cuando ya se esperaba lo peor acudían con esa mortaja durante la procesión y después la dejaban en el templo como exvoto. El gesto resume de forma muy gráfica la intensidad de la fe popular y el sentido de agradecimiento que acompañaba a estas promesas.
El estudio también recoge numerosas fotografías de supervivientes de guerra. Muchas fueron depositadas por personas que prometieron entregar su retrato si lograban regresar con vida. Algunas imágenes remiten a las guerras de África, a las guerras carlistas del siglo XIX y, con especial frecuencia, a la Guerra Civil española. Así, el santuario conserva no solo objetos de devoción, sino también fragmentos de la memoria colectiva.
Además, el libro incorpora testimonios gráficos y documentales vinculados a la emigración a Hispanoamérica. En sus páginas aparecen referencias a destinos como México, Cuba y Argentina, países que acogieron a muchos leoneses en etapas marcadas por la pobreza y la falta de oportunidades. Esta dimensión amplía el valor del trabajo, porque conecta la historia local con los grandes movimientos migratorios de su tiempo.
La publicación dedica también capítulos específicos a los exvotos de las tierras bañezanas, así como a las leyendas y romerías del propio santuario de Castrotierra. De esta forma, el lector encuentra una visión general de los exvotos de la provincia de León, pero también un acercamiento detallado a uno de sus focos más representativos.
Otro de los puntos destacados es el cuidado de la edición. El diseño y la maquetación digital han sido realizados por Juan Luis Hernánsanz Rubio. El libro cuenta con 271 páginas, un formato de 21 centímetros y una selección de fotografías en blanco y negro y color que ayudan a contextualizar y enriquecer la investigación.
La obra ya está disponible por 18 euros en librerías especializadas y en la página web de la Universidad de León. Con esta edición, la institución académica refuerza su apuesta por la difusión del patrimonio cultural leonés y por la conservación de unas piezas que permiten leer el pasado desde una perspectiva íntima, social y simbólica.
En definitiva, Exvotos leoneses. La colección del santuario de Nuestra Señora de Castrotierra no solo cataloga objetos religiosos. También recupera historias de enfermedad, curación, guerra, emigración y esperanza. Y, sobre todo, devuelve visibilidad a una parte del patrimonio leonés que ayuda a entender mejor la identidad, la memoria y las formas de vida de todo un territorio.
